El Niño se fortalece y crece la preocupación por lluvias extremas e inundaciones en gran parte del país

Argentina se prepara para enfrentar un nuevo episodio de El Niño que, según las proyecciones de los principales organismos meteorológicos, podría ubicarse entre los más intensos registrados en las últimas décadas.

El fenómeno aumentaría el riesgo de lluvias extraordinarias, tormentas severas e inundaciones durante la primavera y el verano 2026/2027, por lo que autoridades nacionales, provincias y municipios ya comenzaron a reforzar los planes de prevención.

El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) confirmó que el sistema ENOS atraviesa una fase cálida y estimó una probabilidad cercana al 100% de que El Niño continúe activo durante el trimestre julio-agosto-septiembre.

A su vez, el Centro de Predicción Climática de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) prevé que el fenómeno siga intensificándose hasta alcanzar su pico hacia fines de este año, con un 81% de probabilidades de convertirse en un evento «muy fuerte» entre octubre y diciembre y un 97% de chances de mantenerse hasta comienzos de la primavera de 2027.

Uno de los aspectos que más preocupa a los especialistas es el elevado consenso entre los modelos climáticos, que proyectan un episodio comparable con los más intensos registrados durante el último siglo. Actualmente, el índice Niño 3.4 ya alcanza los +1,2 °C y las proyecciones indican que podría superar los +2 °C durante el momento de mayor intensidad, un umbral asociado únicamente a los eventos más extremos.

Los pronósticos estacionales muestran una mayor probabilidad de precipitaciones superiores a los valores normales en amplias regiones del país.

Las áreas con mayor riesgo abarcan el Litoral, la región pampeana, el norte de la provincia de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos, Córdoba, Corrientes y Misiones. Además, el SMN incluye entre las zonas con mayores probabilidades de lluvias intensas al norte del Litoral, La Pampa, el sudoeste bonaerense, el oeste de Cuyo y el este de la Patagonia.

Los especialistas aclaran que estos pronósticos no permiten determinar con anticipación cuántos milímetros lloverán en cada ciudad, sino que reflejan un incremento en la probabilidad de registrar precipitaciones superiores al promedio histórico y una mayor frecuencia de fenómenos extremos, como tormentas intensas, granizadas y lluvias concentradas en pocas horas.Entre las regiones que generan mayor preocupación figura Corrientes, donde estudios realizados mediante imágenes satelitales advierten que, si el fenómeno alcanza una intensidad similar a la registrada entre 1997 y 1998, podrían expandirse significativamente las áreas inundadas.

Durante aquel episodio histórico, cerca del 58% del territorio provincial permaneció bajo agua, mientras que actualmente esa superficie ronda el 20%.

Los departamentos de San Martín, Goya, Esquina, Ituzaingó, Mercedes, Concepción, Curuzú Cuatiá y San Luis del Palmar aparecen entre los más vulnerables.También se mantiene un seguimiento permanente sobre la evolución de los ríos Paraná, Uruguay e Iguazú, ya que el incremento de las lluvias podría favorecer crecidas y elevar el riesgo de inundaciones en localidades ribereñas.

En el ámbito agropecuario, el fenómeno presenta un escenario dual. Si bien las precipitaciones permitirían recuperar humedad en zonas afectadas por la sequía, un exceso de agua podría provocar anegamientos, complicar la siembra y la cosecha y favorecer la aparición de enfermedades en los cultivos, además de afectar la actividad ganadera y la infraestructura rural.Frente a este panorama, el Gobierno nacional puso en marcha el Plan de Coordinación Federal ENOS 2026/2027, que reúne información del Servicio Meteorológico Nacional, el Instituto Nacional del Agua (INA), la CONAE y el Sistema Nacional de Alerta y Monitoreo de Emergencias (SINAME), con el objetivo de fortalecer la respuesta ante posibles inundaciones y tormentas severas.En paralelo, distintas provincias y municipios comenzaron a actualizar sus protocolos de emergencia. Santa Fe trabaja junto a más de un centenar de municipios y comunas de la cuenca del Paraná, mientras que localidades como Tigre, Zárate y Olavarría reforzaron los sistemas de monitoreo y prevención. También se desarrollan tareas de seguimiento en Corrientes, Formosa, Chaco y Misiones.

Los especialistas coinciden en que la anticipación será clave para reducir el impacto del fenómeno. Recomiendan seguir la evolución de los pronósticos oficiales, identificar zonas con riesgo de anegamiento, planificar medidas preventivas en establecimientos rurales y mantenerse atentos a las alertas meteorológicas e hidrológicas que se emitan durante los próximos meses.