A principios de los años 90, la Dra. Diana Tubio, médica pediatra de aquel entonces hospital municipal “Mariano y Luciano de la Vega”, adoptó un bebé de pocos meses que estaba a su cuidado. La criatura era ciega y, en un principio, se sospechaba que padecía SIDA. Finalmente, el diagnóstico de VIH fue confirmado.
La noticia escaló a los medios nacionales, en los distintos formatos. Fue una noticia impactante, que aún perdura en la memoria de aquellos que hoy rondan el medio siglo de vida. La historia fue incluida en el documental “Vivir” del director Pablo Reyero de 1994, donde se cuentan las vivencias de dos personas enfermas de VIH y de dos familias que transitaron la enfermedad, junto a sus seres queridos. Martín es el único sobreviviente.
Diana Tubio, mamá de cuatro chicos ya adolescentes, albergó a Martín (ese fue su nombre) en el hogar familiar junto a su esposo. Fue criado con amor. Martín hoy es un adulto, se gana la vida cantando rap y haciendo freestyle en los trenes y sigue viviendo en Moreno, junto a su pareja.
Una verdadera historia de amor y resiliencia.


