Tras dos años prófugo, detuvieron al pastor Daniel Ponce. El operativo se realizó en Trujui. Está acusado de abuso sexual agravado. Le endilgan la violación de jóvenes que concurrían a su culto evangelista. Había cuatro denuncias pero en los últimos días se sumaron cinco más. Se trataría de un depravado serial, que actuaría desde al menos hace 12 años. Para atraparlo, policías actuaron encubiertos: se hicieron pasar como creyentes y concurrieron a la ceremonia donde predicaba.
Lo escuchaban atentamente. Hacía una hora al menos que lo seguían solícitamente, mientras predicaba. Ocultaban las caras de hastío. También los nervios. Esos nervios que pueden traicionar cuando se sabe que se acerca el final. Si miraban sus rostros, solo se vislumbraba una gran devoción. Se comportaban como reales creyentes.
Mientras tanto el pastor Daniel, el apóstol, seguía al frente del micrófono. Su retahíla de palabras era contundente y demoledora. Las frases se sucedían de tal manera que un observador objetivo no tendría dudas de que eran producto de un guion bien aprendido. La mayoría de los feligreses tenían baja la mirada y una mano levantada, en dirección al divino animador. En el tramo final aplaudieron a rabiar, mientras se fundían en abrazos.
Cuando terminó, alzó los brazos y esperó que los concurrentes, emocionados, se acercaran. Algunos con lágrimas en los ojos, agradecían al “Pastor Daniel”. Ya habían donado dinero. Ellos también, siguiendo la corriente. Cuando se aproximaron a la figura, aún exaltada y también transpirada, llegó el momento de la verdad.
Ya frente a él, le preguntaron “¿Pastor Daniel Ponce?”. Sus ojos se encendieron, alarmados. Uno de ellos se acercó a su oído izquierdo y le susurró: “Está detenido. Si no quiere un escándalo, acompáñenos tranquilamente”. Salió del salón, rodeado de esos hombres. En el patio quiso deshacerse de su teléfono celular. Lo tiró, pero lo atraparon antes que toque el suelo.
Así apresó la Policía a un acusado de abuso agravado, prófugo desde hacía dos años. Casi cinematográfico.
El operativo se realizó durante la noche del jueves 24 de julio en la sala de eventos ubicada en la esquina de las calles Albatros y Triunvirato del barrio Parque Trujui, mientras se desarrollaba el culto de la iglesia evangelista “Gracia, Poder y Gloria” de Moreno.
Daniel Ponce fue trasladado a la Comisaría 2º de General Rodríguez. Los uniformados del Destacamento Santa Brígida de esa localidad, restos de una unidad especializada en investigaciones de Trata de Personas, lo llevaron esposado en autos no identificables. Al frente estaba el subinspector Sallemi.
En la redada realizada en el improvisado templo lograron eludir la vigilancia de diez custodios que cuidaban de Ponce. La sorpresa fue absoluta. Ahora esos hombres los seguían. Cuando estacionaron frente a la seccional policial, se esfumaron.
El viernes antes del mediodía, Daniel Gerardo Ponce de 63 años se sentó frente al fiscal Leandro Ventricelli (titular de la UFI Nº 1 del Departamento Judicial de Moreno) y la ayudante fiscal Graciela Celayes (equipo coordinador de Víctimas dependiente de la Fiscalía General). Estaba acompañado por una abogada particular.
Contrariamente a los que sospechaban los funcionarios, Ponce decidió declarar. Clamó por su inocencia y negó cualquier tipo de vinculación. Para darle entidad, afirmó que “algunos problemas de salud que tiene le habrían impedido cometer los hechos”, según reveló una fuente inobjetable.
Ponce ahora espera por la finalización de la instrucción de la causa en un calabozo. Está acusado de “Abuso Sexual con Acceso Carnal Agravado por ser cometido por un Ministro de Culto reconocido o no, en concurso Real con Abuso Sexual Gravemente Ultrajante Agravado por ser cometido por un Ministro de Culto reconocido o no”. Estaba prófugo desde el 2023.
Las denuncias
Según relataron las fuentes del caso, los abusos se habrían iniciado en 2013, pero las víctimas tardaron años en animarse a denunciar lo ocurrido. Ponce utilizaba un mismo modus operandi: pedía permiso a los padres de los jóvenes para llevarlos a predicar a distintas iglesias del interior de la provincia. Así, realizaban viajes cortos, durante los cuales pasaban una noche fuera de sus hogares.

En esos alojamientos se producían los ataques. “A veces los despertaba a mitad de la noche”, describió un investigador. Los testimonios recabados relatan situaciones de abuso sorpresivo y violento. Una vez perpetrado el ataque, lo atribuía a una entidad demoníaca que lo había poseído. Inmediatamente se arrodillaba y oraba.
Según se pudo establecer, el pastor se movilizaba frecuentemente, además de Moreno, por localidades como San Nicolás, Chivilcoy, Baradero y Trenque Lauquen, donde también habría ofrecido sus servicios religiosos. También habría predicado en Colombia, por ejemplo.
Además de mudarse cada dos o tres meses, el acusado también cambiaba de vehículos con frecuencia, lo que dificultaba su localización. Esta conducta fue interpretada por los investigadores como una estrategia para evitar ser ubicado por las autoridades una vez que supo que había denuncias en su contra.
Seguía al frente de ceremonias, por lo tanto recaudaba dinero. Es un sujeto carismático y magnético. Hechizaba con su prédica. Los creyentes, sin conocer su situación legal, se acercaban a compartir la prédica religiosa protagonizada por el pastor Daniel.
Las fuentes judiciales señalaron que había cuatro denuncias radicadas. El viernes, una vez conocida la detención de Daniel Gerardo Ponce, se sumaron cinco más. Esperan que lamentablemente sigan aumentando, porque no tienen dudas: se trataría de un violador serial.
Repercusiones
La ONG que acompañó las denuncias fue “Madres Víctimas de Trata”. Voceros de la institución dialogaron con algunos medios. Señalaron que “si alguien fue víctima de esta bestia que nos llamen, porque siempre pasa esto, cuando cae preso uno, aparecen más víctimas o más abusadores también. Ojalá no haya ninguno, pero si hay alguien que nos llamen, es muy grave este tema”.
Alertaron que “Caminaba por todo el país dando la palabra y violando a los pibes. Es gravísima la situación, la verdad, un asco de persona. Es importantísimo que esto se viralice, que se haga público, porque la gente tiene que saber que puede creer en todos los pastores, no es que todos sean malos, pero no se puede permitir esto, que haya tantas iglesias evangélicas sin control. Porque él tenía varias iglesias, va por todo el país”.

Desde la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina, entidad que funciona como una especie de federación, afirmaron a través de un comunicado publicado en su página web “Esta persona no pertenece a ninguna organización pastoral reconocida, no forma parte del consejo pastoral de su zona, y no está afiliada a ACIERA ni a ninguna de nuestras denominaciones miembro”.
Siguiendo en esa línea, señalaron que “Desde ACIERA repudiamos con absoluta firmeza estos actos aberrantes y delictivos, especialmente cuando se cometen escudándose en una supuesta autoridad espiritual. Nos solidarizamos con las víctimas y nos ponemos a disposición de ellas, junto a nuestro equipo pastoral e interdisciplinario, especializado en el abordaje de situaciones de abuso y violencia”.
Justamente, autoridades del Consejo Pastoral Evangélico de Moreno negaron que integrara o participara en la organización. Revelaron que en Moreno existen más de medio millar de iglesias evangelistas.
Respecto a este punto, para saber cómo se realizan los relevamientos, autorizaciones y/o habilitaciones, intentamos contactar al Pastor Omar Duré, Coordinador General de Articulación Religiosa dependiente de la municipalidad de Moreno. No hubo respuesta hasta el momento.
Nadie lo conocía ni tenía registro de su actividad. Pese a estar dos años prófugo, Ponce siguió encabezando reuniones de culto y juntando dinero sólo tomando medidas mínimas de seguridad. Con este accionar solo queda preguntar: ¿Quién lo protegió y por qué?
