El martes 17 de febrero comenzó el Año Nuevo Chino 2026, dejando atrás la etapa de la Serpiente de Madera y dando paso al ciclo del Caballo de Fuego, una combinación asociada con dinamismo, intensidad y cambios acelerados.
A diferencia del calendario gregoriano, esta celebración se rige por el calendario lunar y tiene lugar en la segunda luna nueva posterior al solsticio de invierno en el hemisferio norte. También conocida como Festival de la Primavera, la festividad se extendió durante 15 días, hasta el Festival de los Faroles, con diversas tradiciones orientadas a atraer prosperidad y buena fortuna.
En la astrología china, el Caballo ocupa el séptimo lugar del zodíaco y simboliza libertad, movimiento, independencia y espíritu aventurero. En 2026, su energía estuvo acompañada por el Fuego Yang, lo que, según la tradición metafísica, potencia características como la acción rápida, el carisma y cierta tendencia a la impulsividad.
Este período fue considerado propicio para iniciar proyectos, tomar decisiones postergadas y animarse a nuevos desafíos. Sin embargo, también se señaló la importancia de actuar con prudencia ante decisiones financieras o conflictos personales, ya que la energía predominante favorece reacciones veloces.
El Caballo, asociado además con los viajes y el movimiento, marcó un año favorable para mudanzas, experiencias en el exterior y vínculos intensos, aunque en algunos casos de corta duración.
Entre los rituales tradicionales vinculados al inicio del nuevo ciclo se destacó la limpieza profunda del hogar realizada antes del 17 de febrero, conocida como Da Sao Chu, destinada a dejar atrás la mala fortuna acumulada. La costumbre indica que no debe barrerse el mismo día de Año Nuevo para no “alejar” la buena suerte recién llegada.
También formaron parte de las celebraciones la colocación de mandarinas o naranjas en números pares —preferentemente ocho— como símbolo de abundancia, la entrega de sobres rojos con dinero (Hongbao) para desear prosperidad y la preparación de fideos largos en la cena de víspera, asociados a la longevidad.
En cuanto a la afinidad entre signos, la tradición señala que el Tigre, el Perro y la Cabra fueron los más favorecidos durante este ciclo, mientras que la Rata —signo opuesto en la rueda zodiacal— debió transitar el año con mayor cautela y equilibrio.


