Controles pediátricos: la importancia de detectar a tiempo posibles trastornos del crecimiento

El inicio del ciclo escolar no solo implica la vuelta a clases y la reorganización de las rutinas familiares, sino que también representa una oportunidad para actualizar los controles de salud de niños y niñas.

La consulta pediátrica anual cumple un rol central en el seguimiento del desarrollo infantil, la prevención de enfermedades y la detección temprana de posibles señales de alerta. Entre los aspectos más relevantes se encuentra el control del crecimiento físico, mediante la medición sistemática de peso y talla en relación con las curvas establecidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El seguimiento de la estatura permite identificar desvíos que podrían estar asociados a trastornos hormonales, déficits nutricionales, enfermedades crónicas o condiciones genéticas. La evaluación considera la edad, el sexo y la talla genética estimada según la estatura de los padres.

Especialistas advierten que la falta de controles periódicos puede dificultar la detección de un enlentecimiento o estancamiento en el crecimiento. Por eso recomiendan visitas regulares al pediatra —entre dos y tres veces al año, según la edad— incluso cuando no se presenten síntomas visibles.

De acuerdo con datos de la OMS, un crecimiento lineal insuficiente puede vincularse tanto a carencias nutricionales como a infecciones recurrentes, trastornos endocrinológicos u otras patologías. La talla, en este sentido, funciona como un indicador general del estado de salud.

Entre los signos de alerta que requieren consulta médica se encuentran: una estatura considerablemente inferior a la de pares de la misma edad, ausencia de cambios en ropa o calzado durante períodos prolongados, desaceleración del crecimiento o diferencia marcada respecto de hermanos menores.

Cuando se confirma un diagnóstico relacionado con déficit de hormona de crecimiento u otras condiciones específicas, existen tratamientos eficaces que pueden mejorar la estatura final y la calidad de vida. En Argentina, la terapia con hormona de crecimiento recombinante forma parte de las prestaciones cubiertas al 100% por el Plan Médico Obligatorio (PMO) para determinadas indicaciones médicas, como el síndrome de Turner, la insuficiencia renal crónica o el retraso del crecimiento intrauterino con talla baja persistente, entre otras.

No obstante, los profesionales subrayan que no toda talla baja requiere tratamiento hormonal. En muchos casos se trata de variantes normales del crecimiento, como la talla baja familiar o el retraso constitucional, que solo necesitan seguimiento clínico.

Organizaciones como la Asociación Civil Creciendo brindan acompañamiento integral y gratuito a familias de niños con trastornos del crecimiento, ofreciendo asesoramiento, orientación y apoyo durante el proceso diagnóstico y terapéutico.

El regreso a clases es, además, un momento propicio para revisar la salud en forma integral: actualizar el calendario de vacunación, controlar visión y audición y evaluar el crecimiento forman parte de un enfoque preventivo orientado a garantizar un desarrollo saludable.