El descontrol de la municipalidad de Moreno: La feria de Las Flores con mucha gente

Una postal que se repite fin de semana tras fin de semana. La feria denominada “Campo Las Flores” desbordada de gente. Ningún control municipal en ese emprendimiento ilegal, ubicado en el predio ubicado sobre la Ruta 23 entre Dalmacio Sánchez y Barker, en la localidad morenense de Trujui. Casi una década de funcionamiento, sin que la «feria» pueda ser regularizada por la comuna. Incluso, durante la gestión de Mariano West, en noviembre del 2014, se produjo el desalojo de manera parcial del predio que es de uso público. Creció en la administración Festa y la llegada de Mariel Fernández generó expectativa en torno de la normalización. Hasta el momento, nada pasó.

En momentos en que se expulsó a los ocupantes ilegales del campo de Ruta 23 y O’brien, junto al CIC La Bibiana, se propuso ese lugar para organizar la feria bajo el control de la municipalidad. No se avanzó. Se profundizó la irregularidad.

Es clara la necesidad económica de muchos vecinos de Moreno. En un distrito donde es patente la vulnerabilidad social, una salida laboral genuina es un reclamo justo. La mayoría de la gente que participa en la feria logra llevar un plato de comida a sus meses a través de esta actividad. Y es clave el rol del Estado. No sólo para organizar, sino también para monitorear que los productos que se venden no tengan un origen al menos dudoso, y que lo hagan en condiciones higiénicas adecuadas y en un marco seguro. Las reglas de juego deben ser justas para todos.

El descontrol que mencionamos, se produce porque mientras algunas ferias y paseos de compras funcionan casi con normalidad, otros emprendimientos comerciales permanecen cerrados, inhabilitados desde la comuna en base al decreto del gobierno Nacional. Un botón de muestra es lo que pasó el jueves pasado: La municipalidad de Moreno permitió la apertura de los shoppings del distrito. Pasadas unas horas, retrotrajo la medida. Queda claro que no fue por incumplimiento de los protocolos asignados, sino por la “presión” que ejercieron los medios de comunicación capitalinos ante la medida adoptada. Frente a la difusión, llegó la contramarcha. Coloquialmente se diría que “no bancaron la parada” y ante la menor crítica, recularon, sumiendo en el desconcierto a comerciantes y empleados. Ninguno de ellos tiene espalda económica para soportar semanas de cierre, en medio de la incertidumbre.

No es la intención que se pierdan más fuentes de trabajo, sino que se regularicen las actividades. La evidencia es que en Moreno –como en otros distritos del AMBA, en honor de la verdad- la relajación de la comunidad en torno a las medidas preventivas por la pandemia es contundente. Los controles son inexistentes, como así también la falta de conciencia en una parte de la sociedad que no cumple con las recomendaciones mínimas para evitar los contagios. Mientras, los casos de coronavirus siguen en aumento.