Barrio Maravilla del Oeste: Detuvieron a una trabajadora sexual que mató a un cliente e intentó incendiar la vivienda para borrar pruebas

Laura Domínguez tiene 47 años y ejercía la prostitución. Está detenida desde el lunes, acusada de “homicidio criminis causa en concurso real con robo agravado por el uso de arma”. La víctima: un vecino y cliente de 78 años, retirado de la Policía bonaerense. El crimen ocurrió en septiembre del 2023 en el barrio Maravilla del Oeste de General Rodríguez. La ex pareja de la mujer brindó un testimonio clave. Domínguez se negó a declarar y está alojada en la comisaría de Francisco Álvarez.

El sábado 16 de septiembre, ya en las primeras horas de la noche, la relativa tranquilidad del barrio Maravilla del Oeste de General Rodríguez fue sacudida por la alarma vecinal e inmediatamente la sirena de los bomberos. Se incendiaba una casa en la esquina de Los Aromos y Mario Bonino, a cinco cuadras de la Ruta 7 y a menos de un centenar de metros del límite con el partido de Moreno.

Luego de romper puertas y rejas, los bomberos lograron controlar con premura las llamas. No había sido un siniestro generalizado. Solo había afectado a un dormitorio. Pero el hallazgo heló la sangre de los avezados servidores públicos. En los restos de una cama matrimonial había un cadáver, parcialmente carbonizado. Ya era trabajo para la Policía.

Los peritos de la Científica realizaron las tareas de relevamiento de rastros con solvencia. Determinaron que el cuerpo correspondía al dueño de la morada, un hombre de 78 años llamado Oscar Ávalos. La víctima era suboficial mayor retirado de la Policía bonaerense. Era padre de dos hijos, uno de ellos oficial de destacada jerarquía en la misma fuerza de seguridad, y contaba con varios nietos. Había enviudado años atrás.

La experiencia de los especialistas determinó que el incendio había sido provocado y que contó con un acelerante, presumiblemente nafta. Ninguna abertura había sido forzada, salvo sobre las que actuaron los bomberos y algunos vecinos solidarios. Con la llegada de los hijos de la víctima, detectaron algunos faltantes: Joyas de la esposa fallecida, dinero en efectivo (al menos 20.000 pesos, significativo hace más de dos años atrás), el teléfono celular, pulseras y un anillo tipo sello, con las iniciales de Oscar Ávalos. La ausencia más llamativa: Un televisor LED de 43 pulgadas marca Noblex.

La autopsia fue contundente: Oscar Ávalos había muerto acuchillado. Una docena de puntazos surcaban su pecho. La herida mortal la recibió en la zona hipocondríaca derecha. También presentaba varios golpes en la cabeza.

La causa recayó en la UFI Nº 9 del Departamento Judicial de Moreno y General Rodríguez a cargo de la Dra. Alejandra Rodríguez. La fiscal la caratuló como “homicidio criminis causa en concurso real con robo agravado por el uso de arma”. Durante largos meses el expediente no avanzó.

Un delito complejo y la venta de drogas

Ante el volumen de trabajo que se acumulaba en las distintas dependencias, el fiscal general Lucas Oyhanarte dispuso la creación de una oficina de Delitos Complejos y dispuso que al frente estuviera el Dr. Ezequiel Freydier. La investigación comenzó fuertemente con testimonios del vecindario. Posteriormente Freydier, junto con la secretaría Dr. Sofía Giaccaglia, quedó a cargo de la ayudantía de Narcotráfico y la pesquisa dio un salto definitivo.

A finales del año pasado, Freydier ordenó un allanamiento en una modesta vivienda ubicada en la esquina de Los Aromos y Las Acacias, a 75 metros de la casa donde residía Ávalos. Una mujer regenteaba la venta de drogas al menudeo. Se trataba de Elizabeth Domínguez, de 30 años. Cayó junto a un custodio, un “soldadito”. La Policía secuestró cocaína. ¿Lo llamativo? Oscar Ávalos había realizado tres llamadas, todas menores de un minuto de duración, a un número registrado a nombre de esta mujer el día de su muerte. La información había sido aportada por la empresa de telefonía celular contratada por Ávalos.

Freydier ya contaba con la asistencia de la División Operaciones Metropolitana Norte de la Policía Federal. Los detectives determinaron que además de Elizabeth Domínguez, también usaba ese teléfono su madre, una mujer de 47 años individualizada como Laura Domínguez. Laura Domínguez trabajaba sexualmente en la zona de la colectora norte de la Autopista del Oeste y la avenida Graham Bell, en Moreno, cerca del hipermercado Carrefour. Pero además brindaba servicios a domicilio.

Testimonios que se aportaron en esos momentos, principalmente abocados a la investigación de drogas, soltaron datos que se incorporaron al expediente por el homicidio de Ávalos. Los días inmediatamente posteriores al asesinato, la entonces pareja de Laura Domínguez (hoy preso en Sierra Chica por una acusación de abuso sexual) intentó vender una TV LED de 43 pulgadas. Finalmente se la quedó Elizabeth. Le habría entregado drogas como moneda de cambio a este hombre, quien sufría graves problemas de adicciones. Luego el aparato fue retirado del lugar y llevado, presumiblemente, a una casa en Paso del Rey.

También los testigos afirmaron que Oscar Ávalos contrataba los servicios de Laura Domínguez. Esta información fue refrendada por varios vecinos. Incluso una mujer afirmó que “desde que enviudó, Oscar se sentía muy solo. Incluso me dijo que quería encontrar novia”. Laura Domínguez fue vista varias veces en la puerta de la casa de Ávalos.

Una confesión clave

Pero el avance final de la investigación la iba a dar la confesión de la ex pareja de Laura Domínguez. Este hombre, como se mencionó detenido en la unidad carcelaria Nº 2 de la provincia de Buenos Aires, se desintoxicó. Con Laura Domínguez tienen un hijo en común, hoy en custodia de la familia paterna. Este fue el argumento por el cuál no habría hablado antes: Temía por la seguridad del retoño menor de edad.

El hombre, sentado ante Freydier y Giaccaglia, por momentos balbuceante pero consistente en el relato, contó que la noche de la muerte de Ávalos, Laura Domínguez había sido convocada a la casa de la víctima. Que un rato después regresó a la casa, en la esquina de Los Aromos y Las Acacias, donde compartían terreno con Elizabeth. Llegó corriendo, con un buzo con capucha ensangrentado y portando un gran televisor. Laura Domínguez se desnudó y se metió en la ducha. Obligó a este hombre a ir a buscar un celular que se le había caído en la calle, pero no lo encontró. Ese teléfono sería de Ávalos. Domínguez no tenía y usaba el de la hija. El hombre creyó que lo halló un vecino con el que se cruzó.

Ya de vuelta en la casa, Laura Domínguez le habría confesado que había matado a Ávalos. El desencadenante habría sido una discusión. En medio del acto sexual, Ávalos la habría acusado de robarle días atrás un anillo de oro tipo sello que tenía sus iniciales. Y Laura Domínguez, reaccionó violentamente: lo golpeó en la cabeza y lo apuñaló en reiteradas oportunidades con un cuchillo tipo Tramontina que siempre llevaba en la cartera, a modo de arma defensiva. La recordada periodista del diario Crónica, Martha Ferro, había acuñado la fórmula para este tipo de crímenes como “policial tramontina”. Luego Laura Domínguez fue a una dependencia de la casa, donde sabía que Ávalos guardaba un bidón de cinco litros de nafta. Con ese combustible comenzó el fuego.

Freydier (ahora a cargo de la UFI Nº 12) solicitó la orden de allanamiento y detención en perjuicio de Laura Domínguez a la Dra. Adriana Julián, titular del Juzgado de Garantías Nº 1 del Departamento Judicial de Moreno y General Rodríguez. La redada fue realizada este lunes a las 11 de la mañana en la vivienda de la calle Los Aromos y Las Acacias por efectivos federales. Laura Domínguez intentó un atisbo de resistencia. Superada en número, se entregó. Este martes fue llevada a la sede fiscal. Asesorada por un defensor oficial, se negó a declarar. Quedó alojada en los calabozos de la Comisaría 6º de Moreno (Francisco Álvarez) a la espera del juicio. La pena en expectativa es prisión perpetua.