Alzheimer: una investigación argentina busca encontrar sus primeras señales

El estudio, desarrollado por investigadores de la UCA y el Conicet, analiza cambios que podrían aparecer mucho antes de que la enfermedad se manifieste clínicamente.

Detectar posibles señales del Alzheimer antes de que aparezcan los primeros síntomas es uno de los desafíos de la investigación sobre la enfermedad.

En Argentina, un equipo científico trabaja en esa línea mediante el seguimiento de personas que tienen antecedentes familiares.

El proyecto es dirigido por Carolina Abulafia, psicóloga y doctora en Ciencias Biomédicas, desde el Laboratorio de Cronofisiología del Instituto de Investigaciones Biomédicas Biomed UCA-Conicet, junto con especialistas de distintas áreas y profesionales del FLENI.

Para estudiar posibles factores de riesgo, los investigadores evaluaron a 32 personas de entre 40 y 60 años cuyos padres habían tenido Alzheimer esporádico, además de 28 participantes sin antecedentes familiares que integraron el grupo de control.

La investigación no se limitó a la memoria. Se analizaron capacidades como atención, lenguaje, razonamiento, toma de decisiones y control de respuestas, además de distintos aspectos del funcionamiento cerebral.

También se realizaron resonancias magnéticas y estudios PET para observar la conectividad cerebral, el metabolismo de la glucosa y la acumulación de placas amiloides.

A esto se sumaron evaluaciones del sueño y del funcionamiento del sistema nervioso autónomo.

Uno de los aspectos que interesa especialmente al equipo es que los cambios relacionados con el Alzheimer pueden comenzar 20 o 30 años antes de que aparezcan los síntomas.

Por eso, encontrar señales tempranas podría abrir la posibilidad de intervenir con mayor anticipación.

Hasta ahora, los participantes con antecedentes familiares no presentan deterioro cognitivo ni alteraciones clínicas severas del sueño o atrofia cerebral.

Sin embargo, los investigadores encontraron algunas diferencias que consideran significativas desde el punto de vista científico, aunque todavía no constituyen manifestaciones clínicas de la enfermedad.

Después de 12 años, el equipo retomó el contacto con los participantes para repetir parte de las evaluaciones y conocer su evolución.

El seguimiento permitirá analizar si aquellos cambios observados inicialmente tienen alguna relación con el desarrollo posterior de Alzheimer o deterioro cognitivo.

La próxima etapa contempla ampliar la cantidad de participantes y repetir la investigación en otros lugares.

La expectativa es aportar conocimiento que permita identificar factores de riesgo con mayor anticipación y avanzar en estrategias de prevención.