La ansiedad, la depresión, el aislamiento y las nuevas formas de violencia son algunas de las problemáticas que afectan a adolescentes y plantean desafíos para las familias, las escuelas y los equipos de salud.
Detectar cambios de conducta, generar espacios de escucha y evitar minimizar el sufrimiento son claves para prevenir situaciones de mayor riesgo.
Un informe del Ministerio Público Tutelar de la Ciudad de Buenos Aires, publicado en octubre de 2026, registró un aumento del 15% en las internaciones por riesgo suicida entre 2023 y 2025. Según esos datos, el 72,4% de las internaciones correspondió a mujeres y el 50,6% a adolescentes de entre 13 y 15 años.
La psiquiatra infantojuvenil Silvia Ongini, del Departamento de Pediatría del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires, advirtió sobre el impacto que tienen la soledad, la falta de perspectivas, el acoso escolar y distintas situaciones de abuso en la salud emocional de los jóvenes.
También señaló que la exposición constante a estímulos y la hiperconectividad pueden afectar la construcción de vínculos y la posibilidad de procesar las experiencias cotidianas.
Aunque las redes sociales permiten mantener contacto permanente, no siempre garantizan relaciones de confianza ni el acompañamiento que los adolescentes necesitan.Cómo reconocer las señales de alerta
El aislamiento, la desesperanza, la irritabilidad persistente y el retraimiento emocional pueden ser indicios de malestar.
También es importante prestar atención a cambios repentinos en el comportamiento, dificultades en los vínculos, alteraciones del sueño o la alimentación, abandono del cuidado personal y una caída en el rendimiento escolar.
Las conductas desafiantes o violentas y el consumo de alcohol u otras sustancias también pueden ser señales que requieren atención.
Ninguno de estos comportamientos, por sí solo, confirma un problema de salud mental, pero observar su persistencia y los cambios respecto de la conducta habitual puede ayudar a identificar cuándo es necesario pedir ayuda.
Frente a estas situaciones, resulta fundamental habilitar conversaciones sin prejuicios, escuchar sin juzgar y tomar en serio lo que los adolescentes expresan. Minimizar sus preocupaciones o restar importancia a sus emociones puede dificultar que busquen apoyo cuando lo necesitan.
La violencia también se extiende al entorno digitalEl bienestar emocional de niños, niñas y adolescentes también puede verse afectado por distintas formas de violencia que ocurren a través de dispositivos electrónicos.
Entre ellas se encuentran el grooming, la difusión de imágenes íntimas sin consentimiento y la creación de contenido sexual mediante herramientas de inteligencia artificial.
La prevención requiere acompañar el uso de las tecnologías, promover la Educación Sexual Integral y brindar herramientas para reconocer situaciones de riesgo y pedir ayuda. También es importante respetar los límites que expresan niños, niñas y adolescentes sobre su propio cuerpo, sin obligarlos a mantener contacto físico que no desean.
En relación con el abuso sexual infantil, la especialista remarcó la necesidad de que las familias cuenten con orientación profesional y de que las instituciones intervengan ante situaciones de sospecha.
La Ley 26.061 establece obligaciones de comunicación a los organismos de protección de derechos frente a vulneraciones de derechos de niños, niñas y adolescentes.Dónde pedir orientación y ayudaAnte situaciones de violencia o vulneración de derechos, existen líneas gratuitas de orientación:
– Línea 102: orientación y acompañamiento ante situaciones que afectan los derechos de niños, niñas y adolescentes.
– Línea 137: asistencia ante situaciones de violencia familiar y sexual.
También recibe consultas por WhatsApp en el 11-3133-1000.Si existe peligro inmediato, se debe recurrir a los servicios de emergencia.
La detección temprana, el acompañamiento de adultos de confianza y el acceso a profesionales de salud pueden marcar una diferencia.
Hablar sobre lo que les pasa a los adolescentes, escuchar sin descalificar y buscar ayuda cuando aparecen señales de alarma son pasos fundamentales para cuidar su salud mental.


