Marcia Daniela Giovanetone, conocida como “La Marcia”, llevaba varios meses prófuga de la Justicia federal. Fue interceptada por la Policía Bonaerense en el barrio Aurora de Moreno Sur cuando circulaba en una camioneta Ford Ranger. En un intento por escapar, embistió un patrullero. Está acusada de conducir una estructura dedicada a la comercialización de drogas que tenía búnkers y distintos puntos de venta en Luján, General Rodríguez y Moreno.
Marcia Daniela Giovanetone, conocida como “La Marcia”, “La Patrona” o “La Doña”, fue detenida durante la noche del lunes 2 de noviembre en Moreno, después de permanecer varios meses prófuga de la Justicia. La mujer está acusada de ser la principal responsable de una organización dedicada a la comercialización de estupefacientes que operaba en distintos barrios de Luján, General Rodríguez y Moreno.
El procedimiento fue realizado por efectivos de la Delegación Morón de la Superintendencia de Investigaciones del Tráfico de Drogas Ilícitas, en la intersección de las calles Julián Álvarez y Perito Moreno, del barrio Aurora de Moreno Sur.
Giovanetone circulaba a bordo de una camioneta Ford Ranger cuando los investigadores intentaron interceptarla. Sin embargo, al recibir la voz de alto, aceleró y embistió un móvil policial en un intento por escapar. Ante esa maniobra, uno de los efectivos disparó contra uno de los neumáticos del vehículo para detener su marcha. Finalmente, dos policías lograron reducirla y esposarla. Giovanetone estaba acompañada por una menor, quien sería su hija.

La mujer fue trasladada a dependencias policiales y quedó a disposición del juez federal Elpidio Portocarrero Tezanos Pinto, titular del Juzgado Federal de Primera Instancia de Mercedes.
Una organización con varios puntos de venta, principalmente en Luján
La investigación, identificada con el expediente 39.169/2025 por infracción a la Ley 23.737 de estupefacientes, permitió identificar una estructura dedicada al narcomenudeo que tenía presencia en los barrios Ameghino, Villa Parque y Juan XXIII, de Luján.
Según la investigación, la organización contaba con un búnker y distintos puntos de comercialización de drogas. Giovanetone habría estado en la cima de la estructura junto a su pareja, Carlos Alberto Salas, conocido como “El Rubio”, quien fue detenido a principios de este año.
Por debajo de ambos se encontraban otros integrantes que, de acuerdo con las actuaciones judiciales, tenían responsabilidades vinculadas con la distribución de los estupefacientes y la recaudación del dinero.
La investigación había comenzado a partir de una denuncia anónima y derivó en sucesivos procedimientos policiales. Uno de los primeros operativos relevantes se realizó el 30 de agosto de 2023, cuando se secuestraron 1.292 kilos de cocaína, tanto fraccionada como compacta.
Posteriormente, el 7 de febrero de 2024, se realizó otro procedimiento en el que se incautaron cocaína y marihuana y fue detenida Giovanetone.
La actividad investigada habría continuado pese a las intervenciones judiciales. El 5 de abril de 2025 se realizaron nuevos allanamientos en domicilios de las calles Darwin y Tucumán y Florida y Alfonsina Storni, donde se secuestró cocaína fraccionada y fue detenido otro sospechoso.
El 9 de julio de ese mismo año, un nuevo procedimiento en un búnker de la calle Florida permitió incautar cocaína preparada para la venta y dinero en efectivo. También hubo otro operativo el 8 de marzo de 2026, cuando se secuestraron más de 1.700 dosis de cocaína y fue detenido Salas.
Hay fuertes indicios que la organización criminal proveía de estupefacientes a varios búnkeres ubicados en barrios periféricos de Moreno y General Rodríguez.
Prófuga y con dos pedidos de captura
La situación judicial de Giovanetone se agravó después de que, tras haber obtenido el beneficio del arresto domiciliario, presuntamente incumpliera las condiciones impuestas y continuara dirigiendo la organización desde la clandestinidad.

Sobre ella pesaban órdenes de detención vinculadas con las investigaciones por narcotráfico y la continuidad de la actividad de comercialización de estupefacientes pese a las restricciones judiciales.
Su localización fue posible después de varias semanas de tareas de inteligencia que incluyeron vigilancias encubiertas, seguimientos con filmaciones, análisis de redes sociales, entrecruzamientos de comunicaciones y posicionamiento de antenas de telefonía celular. También se realizaron escuchas telefónicas sobre seis líneas durante dos meses.
Con la detención de Giovanetone, la investigación suma un nuevo capítulo en torno a una organización que, pese a los reiterados allanamientos y las detenciones de varios de sus integrantes, habría mantenido distintos puntos de venta de drogas en la región.


