En la última década, los nacimientos en el país cayeron casi un 50%.
La tendencia a postergar la maternidad impulsa el interés por técnicas que permiten preservar la fertilidad frente al reloj biológico.
Argentina atraviesa una transformación profunda en su planificación familiar.
Según datos del Ministerio de Salud de la Nación, en 2023 se registraron 460.902 nacimientos, lo que representa una disminución del 48% respecto al año 2000. Esta caída es especialmente marcada en la maternidad adolescente, que descendió un 64% desde 2005.
Especialistas de la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva (SAMeR) señalan que este fenómeno responde a múltiples factores: mayor acceso a anticonceptivos, consolidación laboral de la mujer y la decisión consciente de postergar la llegada de los hijos. Con una tasa de 1,6 hijos por mujer, Argentina se ubica, junto a Chile, entre los países con menor fecundidad de Latinoamérica.
El factor biológico y la medicina reproductiva
A pesar de los cambios culturales, la biología mantiene sus límites: la fertilidad femenina comienza a declinar a los 30 años y el descenso se acentúa después de los 35. Ante este escenario, la criopreservación de óvulos surge como una herramienta para «pausar» el impacto del tiempo.
La técnica consiste en extraer y congelar óvulos maduros a -196 °C para conservar su calidad. Esto permite que, en el futuro, puedan ser descongelados y utilizados en un tratamiento de fertilización in vitro.
¿Cuándo se recomienda la criopreservación?
Desde el sector médico destacan que esta opción no es solo para quienes eligen posponer la maternidad por razones personales, sino que también es una indicación clave en casos de:
Tratamientos oncológicos: Quimioterapia o radioterapia que afecten los ovarios.
Cirugías o enfermedades ginecológicas: Como la endometriosis severa.
Baja reserva ovárica temprana: Detección precoz de una disminución de óvulos.
Los profesionales de la salud insisten en la importancia de que la fertilidad sea un tema de consulta habitual en los controles ginecológicos, permitiendo que cada persona tome decisiones informadas sobre su proyecto reproductivo con mayor autonomía.


