Recomendaciones para comer liviano y mantenerse hidratado durante el verano

Tras los excesos habituales de las fiestas y con la llegada de las altas temperaturas, especialistas en nutrición remarcan la importancia de ajustar la alimentación diaria para favorecer una mejor digestión y sostener una correcta hidratación.

Los expertos señalan que el organismo no necesita los mismos nutrientes en invierno que en verano. En este sentido, “comer en sintonía con el cuerpo” implica priorizar alimentos frescos, livianos y de estación, que ayuden a regular la temperatura corporal y aporten bienestar general.

Entre los principales aliados para esta época se destacan las frutas con alto contenido de agua, como la sandía, el melón y el ananá, así como verduras frescas como el tomate, el pepino y el zucchini. Estos alimentos contribuyen a la hidratación natural del organismo y permiten reponer electrolitos, como potasio y magnesio, que se pierden a través de la transpiración.

Asimismo, se recomienda elegir proteínas magras, como pescado, pollo o legumbres consumidas frías, y sumar grasas saludables, como la palta y los frutos secos. En contraposición, los especialistas aconsejan evitar comidas pesadas, frituras y el uso excesivo de condimentos, ya que pueden dificultar la digestión durante los días de calor intenso.

En cuanto a la hidratación, el agua segura debe ocupar un lugar central en la rutina diaria, desplazando a las bebidas azucaradas y al alcohol, que pueden favorecer la deshidratación.

Los nutricionistas también hicieron hincapié en la atención a los grupos más vulnerables. En el caso de los niños, se sugiere ofrecer frutas y licuados naturales de manera frecuente, mientras que en los adultos mayores es fundamental brindar agua de forma regular, ya que suelen perder la sensación de sed.

“No se trata de comer menos, sino de comer mejor”, concluyó la especialista, al remarcar que una adecuada selección de alimentos constituye una herramienta clave para prevenir el golpe de calor.