La trama del asesinato del chapista de Moreno 2000: una hija y el yerno detenidos como partícipes

Gimena Castro y su pareja, Marcelo Romero, fueron detenidos por orden de la justicia acusados de haber participado del asesinato del padre de la primera, Juan Castro Iguinis, de 71 años. El hombre fue atacado en el taller de chapa y pintura del que era propietario en la esquina de Güemes y Gutiérrez del barrio Moreno 2000.

Doce horas después del homicidio de Juan Castro Iguinis, fue detenido Ángel Romero. Este sujeto, de 34 años, fue acusado de cometer el asesinato. Multitud de pruebas, además de registros fílmicos, fueron claves para sindicarlo como el autor material. En este punto de la pesquisa, las cámaras de seguridad de la municipalidad de Moreno resultaron fundamentales para seguir el derrotero del acusado.

El trabajo del Grupo Táctico de Operaciones de la comisaría 1ª (el servicio de calle, integrado por el principal Lucas Pérez, el sargento Pablo Páez y el oficial Sebastián Falabella, bajo la conducción del comisario Ricardo Cartier) se profundizó, porque sospechaban de la participación de más personas. Un dato era revelador: Ángel Romero es sobrino de Marcelo Romero (54), pareja de Gimena Castro (42), hija de la víctima.

Marcelo Romero y Gimena Castro, yerno e hija del chapista asesinado en el barrio Moreno 2000

Así los detectives pudieron determinar que Ángel Romero había tenido contacto con Marcelo Romero, minutos después de cometido el homicidio. Una cámara de vigilancia los captó en Storni y Ruta 7, en el ingreso a La Reja, a bordo de la camioneta Ford Ranger propiedad del segundo. Luego, Ángel Romero siguió su huida, hasta que a las 2:30 de la mañana del martes fue atrapado por la policía en la esquina de Bartolomé Mitre y Nemesio Álvarez, pleno centro de Moreno.

La detención de Ángel Romero en pleno centro de Moreno

La causa es instruida por la Dra. Verónica Pittella, titular de la UFI Nº 8 del Departamento Judicial de Moreno y General Rodríguez. La fiscal ordenó dos allanamientos, avalados por el Juzgado de Garantías Nº 2 del Dr. Gabriel Castro. Las redadas se desarrollaron durante la tarde del martes en un objetivo de la calle Juan XXIII casi esquina Marcos Sastre, del barrio Gaona de La Reja, y en un domicilio de la calle Jáchal y San José del barrio Lomas de Casasco de la misma localidad morenense.

Los elementos secuestrados durante los allanamientos

En barrio Gaona, los uniformados secuestraron dos revólveres calibre 38, municiones, además de balas calibre 380, 38 y 22. Incautaron teléfonos celulares, ropas y un cuchillo. Esta arma blanca será sometida a peritajes, ya que se trataría de la utilizada en el asesinato. En Lomas de Casasco hallaron un buzo como el que vestía Ángel Romero al momento del crimen. En esos puntos detuvieron a Marcelo Romero, Gimena Castro y a Cristian Romero, de 36 años, otro de los sobrinos de Marcelo Romero. Este último fue imputado por tenencia de arma.

El arma blanca secuestrada y el buzo que vestía Ángel Romero en momentos del homicidio

El miércoles los tres nuevos detenidos comparecieron ante la Dra. Pittella. Asistidos por un abogado particular, se negaron a declarar. Tanto Marcelo Romero como Gimena Castro fueron imputados del delito de “robo agravado por el uso de arma y homicidio agravado por la participación de dos o más personas”, en calidad de partícipes necesarios. Ángel Romero es considerado el ejecutor.

El móvil

En el terreno de las hipótesis, la justicia considera que Juan Castro Iguinis fue asesinado por cuestiones económicas. Sospechan que el cerebro del ataque fue Marcelo Romero, pero que Gimena Castro no era ajena a la planificación. La mano de obra fue Ángel Romero.

Esta línea investigativa es sostenida por Andrea Castro, otra de las hijas de la víctima. A través del servicio de mensajería WhatsApp, la mujer confirmó la mala relación entre su hermana y su padre. “Desde octubre estaban distanciados, por actitudes de mi hermana; mi padre finalmente se cansó”, refirió Andrea Castro.

“El móvil puede ser económico, por las propiedades que tenía mi padre”, aseveró y confirmó “mi papá nunca aceptó a Marcelo Romero”. Comentó que le llegó un dato donde le aseguraron que Marcelo Romero hacía cuatro años ideaba el asesinato de Juan Castro Iguinis, pero que la persona que lo aportó prefiere el anonimato.

Andrea Castro relató que Marcelo Romero era “profesor de inglés de escuela pública de la zona de Cuartel V”, pero “estaba con cambios de funciones por problemas en la voz y realizaba tareas administrativas”. Evaluó que su trabajo en la docencia era “una fachada… está en cosas turbias. En consumo y venta de drogas”. Su hermana también trabaja en la educación.

Finalmente, Andrea Castro exigió: “quiero justicia por la muerte de mi padre”.

El homicidio

Juan Castro Iguinis, de 71 años, fue atacado el lunes 4 de mayo alrededor de las 15 horas en su taller de chapa y pintura ubicado en la esquina de la avenida Güemes y Ricardo Gutiérrez del barrio Moreno 2000, en la zona norte del distrito. Fue encontrado por vecinos, tirado en la galería interna que comunicaba con su casa, erigida en el mismo predio.

Juan Castro Iguinis, tenía 71 años y había nacido en Uruguay. Vivía en Moreno desde 1978

Llamaron a la policía y a la ambulancia, que tardó más de una hora, según denunciaron. Juan Castro Iguinis estaba en medio de un charco de sangre. Tenía varias heridas de arma blanca, la más grave en la zona del cuello. Murió en el hospital provincial Mariano y Luciano de la Vega, pese al esfuerzo de los médicos por salvarle la vida.

Juan Castro Iguinis había nacido en Uruguay. Había llegado a la Argentina en 1978 y se afincó en ese mismo lugar. Vivió en concubinato con Ada Florentín Ortellado, quien falleció hace cuatro años. Son dos hijas las que tuvo la pareja: Andrea, la mayor, y Gimena, ahora detenida por el homicidio de su padre.

Quienes conocieron a Juan Castro Iguinis destacaron su calidad humana, gran trabajador, solidario y amante de los animales. Alimentaba a los perros callejeros y siempre los albergaba en el taller, sobre todo cuando el clima golpeaba. Hay pesadumbre en el vecindario.

El cariz que tomó el caso dejó a muchos pasmados. Lo que inicialmente parecía un homicidio en ocasión de robo, tornó en un brutal asesinato, planificado y con la participación de su estrecho círculo íntimo. Las definiciones las tiene la justicia.