Especialistas en salud mental advirtieron sobre el crecimiento de problemáticas como la ansiedad, la depresión, las alteraciones del sueño y el agotamiento emocional en la población argentina, un escenario que se profundizó tras la pandemia y continúa representando un importante desafío para el sistema de salud.
De acuerdo con datos difundidos por la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires (UBA), alrededor del 35% de la población atraviesa algún problema vinculado a la salud mental. En ese contexto, profesionales de distintas disciplinas coincidieron en la necesidad de fortalecer las estrategias de prevención, el acceso a la atención y el acompañamiento comunitario.
Los especialistas señalaron que, luego de la pandemia, aumentó significativamente la demanda de atención psicológica, especialmente por cuadros de ansiedad, depresión, trastornos alimentarios y dificultades vinculadas a la salud mental de adolescentes, uno de los grupos más afectados por la interrupción de los espacios de socialización.
Asimismo, destacaron que los factores sociales, económicos y culturales influyen de manera directa en el bienestar emocional de las personas y remarcaron la importancia de reducir los prejuicios en torno a estas problemáticas para favorecer la consulta temprana y el acceso a tratamientos adecuados.
En ese sentido, remarcaron que la salud mental debe abordarse como parte integral de la salud y que tanto la ansiedad como la depresión son condiciones que pueden tratarse con acompañamiento profesional.
Como parte de las estrategias preventivas, recomendaron fortalecer los vínculos sociales mediante actividades comunitarias, deportivas y recreativas, además de promover espacios de escucha y contención que permitan evitar el aislamiento y favorecer el bienestar emocional.
Finalmente, coincidieron en que hablar sobre salud mental y reconocer el propio malestar constituye un paso fundamental para acceder a la ayuda necesaria y construir redes de apoyo que contribuyan a mejorar la calidad de vida.
ANUNM


