La natalidad cayó 46% en Argentina en nueve años: hubo 357 mil nacimientos menos

Argentina atraviesa una fuerte transformación demográfica: en 2024 se registraron 413.135 nacimientos, frente a los 770.040 contabilizados en 2015.

En nueve años, la cantidad anual de nacidos vivos se redujo en aproximadamente 357 mil casos, equivalente a una caída cercana al 46%.

El descenso continuó durante el último período registrado. En 2023 habían nacido 460.902 niños, por lo que en apenas un año la cifra volvió a disminuir alrededor de un 10%.

Los registros oficiales marcan así una reducción sostenida de los nacimientos durante la última década.La tendencia se relaciona con una menor cantidad promedio de hijos por mujer.

Datos recientes del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) ubican la tasa global de fecundidad de Argentina en alrededor de 1,2 hijos por mujer, mientras que el nivel considerado de reemplazo poblacional es de 2,1.

El fenómeno excede a la Argentina. Según la revisión 2024 de World Population Prospects, de Naciones Unidas, la fecundidad mundial pasó de 3,31 hijos por mujer en 1990 a 2,25 en la actualidad.

Más de la mitad de los países y territorios ya se encuentran por debajo del nivel de reemplazo y cerca de uno de cada cinco presenta tasas inferiores a 1,4 hijos por mujer.

En paralelo a este cambio demográfico, especialistas en medicina reproductiva advierten sobre otro aspecto: la postergación de los proyectos de maternidad y su relación con el envejecimiento reproductivo.

Durante el XXII Congreso Argentino de Medicina Reproductiva de la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva (SAMeR 2026), realizado en Buenos Aires, se planteó la necesidad de que la información sobre fertilidad llegue antes de que aparezcan dificultades para lograr un embarazo.

“Hoy los proyectos familiares son distintos, muchas mujeres necesitan o eligen postergar la maternidad y eso es absolutamente válido. Nuestro desafío como médicos es que esa decisión sea informada”, señaló Agustín Pasqualini, especialista en Medicina Reproductiva y presidente de SAMeR.

Los profesionales explican que la edad continúa siendo uno de los principales factores que determinan la fertilidad femenina.

Con el paso del tiempo disminuye la cantidad de ovocitos disponibles y también su calidad, con un descenso más relevante durante la segunda mitad de los 30 años.Una de las alternativas disponibles es la criopreservación de ovocitos mediante vitrificación, que permite conservar óvulos maduros para un eventual uso futuro.

La American Society for Reproductive Medicine (ASRM) señaló que las tasas de embarazo evolutivo y nacido vivo tienden a ser mayores entre las mujeres que realizaron la preservación a edades más tempranas, aunque aclaró que no existe una edad óptima universal ni una garantía de éxito.

Desde la asociación de pacientes Concebir también remarcaron que las decisiones reproductivas están atravesadas por distintas circunstancias.

Algunas personas postergan la búsqueda de un embarazo por cuestiones económicas, laborales o personales, mientras que otras deciden no buscar nuevos hijos luego de atravesar tratamientos para lograr un primer embarazo.

“Contar con información le permite a las personas tomar decisiones con más herramientas”, sostuvo Ana Claudia Ceballos García, presidenta de Concebir.

En ese sentido, los especialistas proponen que la conversación sobre fertilidad forme parte de los controles ginecológicos habituales y no aparezca recién cuando existe una dificultad para lograr un embarazo.

La consulta anticipada permite considerar antecedentes personales y familiares, enfermedades o tratamientos que puedan afectar la función ovárica y, cuando corresponde, evaluar la reserva ovárica.

“Brindar información a tiempo, para que cada persona pueda tomar sus propias decisiones conociendo las oportunidades y los límites de su fertilidad”, planteó Gonzalo Devoto, gerente Médico de Endocrinología y Fertilidad de Merck.

El planteo de los especialistas apunta a que las personas puedan conocer con anticipación las características de su fertilidad y las alternativas existentes, sin que esa información implique indicar cuándo deben formar una familia.