Rabia en Argentina: una amenaza que sigue presente

Aunque la transmisión de la variante canina de la rabia se encuentra controlada en Argentina, el virus continúa circulando entre animales silvestres y los murciélagos constituyen uno de sus principales reservorios urbanos.

Entre 2019 y 2024 se notificaron 927 casos confirmados de rabia animal en el país.

Durante 2025, hasta la semana epidemiológica 22, se habían confirmado otros 76 casos en 13 de las 24 jurisdicciones.

De ese total, 67 correspondieron a murciélagos no hematófagos, principalmente insectívoros.

La presencia de estos animales en zonas urbanas hace que el contacto con perros y gatos pueda ocurrir incluso dentro del hogar.

Un murciélago puede aparecer en patios, terrazas, balcones, jardines o ingresar accidentalmente a una vivienda. En particular, los gatos pueden intentar atraparlos por su instinto cazador.

La vacunación continúa siendo una de las principales herramientas de prevención.

En Argentina, la vacunación antirrábica de perros y gatos es obligatoria, debe comenzar a partir de los tres meses de edad y mantenerse con las revacunaciones correspondientes durante toda la vida del animal.

También es importante evitar manipular un murciélago con las manos si aparece durante el día, está caído, muerto o presenta dificultades para volar.

En esos casos, se recomienda comunicarse con el área de Zoonosis correspondiente para su retiro y eventual análisis.

Si una mascota tuvo contacto con un murciélago, se debe consultar inmediatamente con un médico veterinario.

Ante una mordedura o arañazo a una persona, se recomienda lavar la herida con abundante agua y jabón y acudir rápidamente a un centro de salud para evaluar la necesidad de profilaxis posexposición.

La rabia es una enfermedad viral que afecta el sistema nervioso central de los mamíferos y, una vez que aparecen los síntomas clínicos, su desenlace es fatal. Por eso, sostener la vacunación y actuar rápidamente ante una posible exposición resulta fundamental.