La baja cobertura de vacunación, los esquemas incompletos y los viajes internacionales son algunos de los factores que favorecen la propagación del sarampión, una enfermedad viral altamente contagiosa que puede causar complicaciones graves, especialmente en niños pequeños y personas con el sistema inmunológico debilitado.
La médica infectóloga pediátrica Virginia Verdaguer advirtió que Argentina continúa expuesta al riesgo de reintroducción del virus por viajeros procedentes de países donde la enfermedad sigue circulando.
En ese contexto, señaló que un caso importado puede generar transmisión local si entra en contacto con personas que no cuentan con la protección adecuada.
El sarampión se transmite por vía respiratoria y puede contagiar hasta a nueve de cada diez personas susceptibles que tuvieron contacto con un caso.
Entre los síntomas iniciales se encuentran la fiebre alta, la tos, la secreción nasal y los ojos enrojecidos. Posteriormente, aparece una erupción que comienza en el rostro y se extiende al resto del cuerpo.
Ante la presencia de fiebre y erupción cutánea, se recomienda consultar de inmediato con un profesional de la salud y avisar previamente al centro médico sobre la sospecha de sarampión.
De esta manera, se pueden tomar medidas de aislamiento para evitar nuevos contagios. También es importante informar si hubo viajes recientes o contacto con personas enfermas.
La enfermedad puede provocar complicaciones como otitis, diarrea, neumonía y, en casos menos frecuentes, encefalitis, que puede dejar secuelas neurológicas permanentes. Los menores de cinco años, las personas adultas, las embarazadas y quienes presentan inmunocompromiso o desnutrición tienen mayor riesgo de desarrollar cuadros graves.
La vacunación es la principal herramienta de prevención.
En Argentina, la vacuna Triple Viral, que protege contra el sarampión, la rubéola y las paperas, es gratuita y está disponible en vacunatorios y hospitales públicos.De acuerdo con el esquema vigente desde enero de 2026, la primera dosis se aplica a los 12 meses.
La segunda corresponde a los 15 a 18 meses para los niños nacidos desde el 1 de julio de 2024, mientras que para los nacidos en 2021, 2022, 2023 y hasta el 30 de junio de 2024 está prevista a los cinco años, al ingreso escolar.
En mayores de cinco años, adolescentes y adultos, se recomienda acreditar dos dosis de vacunas con componente contra el sarampión y la rubéola, aplicadas después del primer año de vida, o contar con un análisis que confirme la inmunidad.
Las personas nacidas antes de 1965 se consideran protegidas.
Los especialistas también aconsejan revisar el carnet de vacunación antes de realizar viajes internacionales.
Los bebés de entre seis y once meses que viajen a zonas de riesgo pueden necesitar una dosis anticipada, que no reemplaza las aplicaciones correspondientes al calendario regular.
Ante la duda sobre las dosis recibidas, se recomienda consultar en un vacunatorio o con un profesional de la salud para verificar los antecedentes y completar el esquema cuando sea necesario.
Mantener una cobertura alta y homogénea permite reducir la circulación del virus y proteger también a quienes no pueden recibir determinadas vacunas por indicación médica.


