La Corte Suprema de Justicia de la Nación avaló la realización de un nuevo juicio oral contra los policías acusados por la muerte del espía Pedro Tomás “Lauchón” Viale, al rechazar los recursos presentados por las defensas de los imputados.
El fallo fue firmado por los jueces Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti, quienes desestimaron los planteos de los efectivos Gustavo Martínez, Pedro Nelson Alegre y otros acusados, que cuestionaban la decisión de Casación de anular las absoluciones previas.

Las defensas habían argumentado violaciones al plazo razonable, al debido proceso y al principio de ne bis in ídem (que prohíbe el doble juzgamiento por el mismo hecho), pero el máximo tribunal entendió que el recurso extraordinario no se dirigía contra una sentencia definitiva o equiparable a tal.
El caso se remonta al 9 de julio de 2013, cuando el grupo Halcón ingresó a una vivienda en La Reja, partido de Moreno, para detener a Viale en el marco de una causa por narcotráfico, operativo en el que el ex agente murió tras resistirse.
Viale, de 59 años, era la mano derecha de Horacio Antonio “Jaime” Stiuso, exjefe de Contrainteligencia de la AFI (ex Side). En su momento, estuvo involucrado en investigaciones que tuvieron fuerte repercusión mediática. Las fuentes señalaron que tuvo participación en la pesquisa por la voladura de la sede de la AMIA, en 1994.
El primer juicio
El debate oral se realizó en mayo del 2023 en el Tribunal Oral Criminal Federal Nº 5 de San Martín. Los jueces finalmente consideraron que los oficiales Gustavo Ernesto Martínez y Pedro Nelson Alegre actuaron bajo el paraguas de la legítima defensa cuando, al irrumpir durante la madrugada del 9 de julio de 2013 en la casaquinta del espía en la localidad de La Reja, partido de Moreno, acribillaron a balazos a Viale, miembro la de Agencia Federal de Inteligencia (AFI ex SIDE).
Pedro “Lauchón” Viale dormía en su cama de la propiedad situada en Rocha Blaquier 1502, a medio centenar de metros de la Ruta 7, cuando el escuadrón del Grupo Halcón irrumpió para llevárselo detenido por orden del juez federal Juan Manuel Culotta, que investigaba su relación con la organización narcocriminal de Rodolfo Ángel Carricaburo, alias “Carri” o “Cocinero”.
Los jueces Nada Flores Vega, Héctor Omar Sagretti y María Claudia Morgese Martín consideraron que el hecho se encuadraba en lo que reza el artículo 34, inciso 6, del Código Penal: para ellos, Martínez y Alegre actuaron en defensa propia ante una agresión ilegítima, con necesidad racional del medio empleado para repelerla y sin provocación suficiente por parte del que se defiende. En otras palabras: legítima defensa.

18 allanamientos
La causa que instruía el Juez Federal Juan Manuel Culotta tenía como principal sospechoso a Rodolfo Ángel Carricaburo. La biografía delictiva de Carricaburo la realizó el periodista Agustín Ceruse para el sitio Encripdata.
Mientras cargaba sobre sus espaldas la tercera condena por narcotráfico, Rodolfo Ángel Carricaburo falleció a finales de abril del 2022. Carricaburo murió a los 61 años en su casa de Paso del Rey, por lo que el Tribunal Oral Federal (TOF) 3 de San Martín, aunque con demora, en mayo declaró extinguida la pena. Alias “Carri” o “Cocinero” podría haber sido un traficante más de la zona oeste del conurbano bonaerense, pero su nombre quedó atado para siempre al de Pedro Tomás Viale, alias “Lauchón”, agente de la Dirección de Contrainteligencia de la Secretaría de Inteligencia (SIDE).
La historia entre “Carri” y “Lauchón” comenzó el 5 de septiembre de 2011 cuando alguien denunció ante la Policía de San Miguel que Carricaburo tenía una “cocina” de cocaína en Paso del Rey. Lo más probable era que se tratara de una traición porque el que lo “vendió”, para que no se les escapara a los uniformados, aportó el apodo, el domicilio, la patente de la camioneta y hasta el teléfono del traficante.
Como sea, a poco de empezar la investigación, el juez federal Juan Manuel Culotta descubrió que “Carri” hablaba con “Lauchón”, que no era otro que Viale, mano derecha de Horacio Antonio Stiuso, el todopoderoso “Jaime” de la SIDE. Para el magistrado, el espía hacia algo más que conversar con el narco. Por eso, ordenó múltiples allanamientos en la madrugada del 9 de julio de 2013: en el único operativo que actuó el Grupo Halcón de la Policía Bonaerense fue en el de la calle Pedro Blaquier 1502, La Reja. Era la quinta de Viale.
Por la causa narco, a Carricaburo lo sentenciaron a 5 años de prisión por tener 2,6 kilos de marihuana en la casa de la mamá y a ella y a su nieto, a 3 años en suspenso. Era la segunda condena para “Carri”: en el 2007 le habían dado 4 años por actividades compatibles con el narcomenudeo.
A decir de las fechas de su liberación y de la denuncia de quien lo traicionó, Carricaburo, ya en libertad, no tardó mucho en volver al ruedo. Años después, cuando alcanzó los dos tercios de la segunda pena, los jueces le concedieron la libertad asistida. Consideraron que “la conducta ejemplar (10) y el concepto bueno (5)” valían más que la reincidencia y su tendencia al delito. Eso fue el 21 de diciembre de 2017.
En marzo de 2019 volvió a caer, esta vez por una mudanza de muebles que incluyó 427 “ladrillos” de 340 kilos de marihuana. Por esa operación, el TOF 3 de San Martín lo sentenció el 2 de septiembre de 2021 en un juicio abreviado a otros 6 años de prisión.
Entre la segunda caída de Carricaburo y su tercera condena pasaron diez años. Ese fue el tiempo que se tomaron los investigadores para llevar a juicio a los dos policías que se tirotearon con Viale.

El testimonio de la viuda, clave
La primera testigo del juicio por la muerte del “Lauchón” Viale fue María Fátima Denis, mujer de Viale. Esto dijo, en ese momento, y que fue publicado por el Diario La Nación, único medio presente en la mayoría de las audiencias:
–Escuchamos ruidos, vidrios, tiros. Los dos dijimos: “Alan” (uno de sus hijos, condenado a prisión perpetua por el femicidio de Daniela Rutheford, hecho ocurrido en el 2025). Pensamos que lo habían agarrado para hacer una entradera. Pedro agarró la pistola, me empujó, me dijo: “Quedate acá”, y salió al pasillo. No sé cuánto tiempo pasó; en un momento terminaron los tiros. Un hombre de negro entró y me dijo: “Esto es un allanamiento”. “Mostrame el papel”, le pedí, “después se lo muestro… Callen a ese perro”, gritaba; “No se va a callar con el quilombo que hicieron”, le dije; “Lo voy a hacer callar yo”. A mí me pareció escuchar la voz de Pedro, pensé que estaba con algún policía. “Decile que tiene que tomar las pastillas”, le dije; “Dale las pastillas”, insistía, hasta que en un momento me dijeron: “Ya las tomó”.
¿Qué más recuerda de ese día? –preguntó el fiscal.
–Me acuerdo del “chapa, chapa, chapa” [el pedido de identificación a los policías]. Fueron tres veces, me quedó grabado. Fue lo último que dijo Pedro, pero siguieron los disparos. Esos ruidos no me los voy a olvidar jamás. No sé si llegó o no a disparar, si disparó primero o segundo, me dijeron que tenía once tiros, lo acribillaron. Tenía retratos de los chicos en el pasillo, quedaron hechos mierda. Me rompieron la vida, me quebraron todas las estructuras, siempre pensamos en llegar juntos a viejos, pero no pude conmigo, no pude con mis hijos, se me desviaron.
Según la autopsia, el cuerpo del espía tenía once heridas de bala: uno en la cara, seis en el tórax, tres en el brazo izquierdo y uno en la cadera derecha. Algunos eran orificios y otros, esquirlas. Si bien el enfrentamiento se concentró en un pasillo, en el baño, donde falleció con los precintos puestos, los peritos balísticos levantaron cuatro vainas .40 de la Glock del “Lauchón” y una vaina y un proyectil 9 mm de un “halcón”. Un efectivo policial recibió un disparo en el pie. Fue el único herido en el intercambio de disparos.

El médico forense de la morgue judicial de Lomas de Zamora Héctor César Rosetti determinó que Viale falleció producto de un “mecanismo violento y a consecuencia final de un paro cardiorrespiratorio traumático siendo la causa originaria hemorragia aguda secundaria a las lesiones cardiovasculares por el paso de proyectil de arma de fuego en el tórax”.
Era del subfusil MP5 número 62374837. El de Martínez.
Declaró uno de los policías
Martínez aceptó ser interrogado por las partes. Esto dijo:
–Teníamos que ser dinámicos, sabíamos que adentro había personas armadas. El “brechero” rompió la puerta; ahí se pierde el sigilo. Nos identificamos: “Policía, Policía”; esto lo exagero, porque fue de esa forma, yo iba a cargo del equipo, tres compañeros van para la derecha, yo encaro hacia la izquierda, el objetivo era asegurar el lugar, ya se había perdido la sorpresa, prendimos las luces [de las armas]. No habrán pasado cinco segundos que escucho disparos. Estaba a dos, tres metros del pasillo; a todo esto [seguían con los anuncios de] ‘Policía, Policía’. Después tomé conocimiento de que habían herido a Núñez. Me acerco a Alegre y disparo. Se hace un parate de tres segundos. El pasillo se considera una zona de muerte, por las estadísticas, es una distancia muy corta. [Viale] se parapeta en el baño y sigue disparando. ‘Policía, Policía’, gritábamos. Sentí cómo me pasaban las balas cerquita. Temí por mi vida. Él seguía disparando, los tiros daban en el escudo de Alegre. Hice el pivoteo y me tiene de frente: él dispara y yo disparo. Lo que quiero dejar claro es que yo repelí la agresión. Estoy muy tranquilo porque actué con legítima defensa. Si hubiera soltado el arma, se habría terminado ahí.
¿Qué pasó cuándo Viale gritó “chapa, chapa”?
–Cuando se parapetó, el “chapa, chapa” fue a modo de burla; seguía tirando, sé que están los familiares acá, soy una persona decente, no quiero decir muchas cosas.
¿Encuentra alguna explicación a que un proyectil y una vaina hayan terminado en el baño?
–Indudablemente que la vaina rebotó en la pared. Respecto del proyectil, no tengo idea, sinceramente, no soy perito balístico.
¿Cuál era su posición en el baño?
–Efectúo el disparo a corta distancia, si no le pegué… qué quiere que le diga, hice dos disparos [Martínez se incorporó y recreó su versión de ese instante del enfrentamiento].
¿En qué momento se enteró que la casa era de un agente de la SIDE?
–Después, antes no, a nosotros no nos dijeron, a partir de esto se empezó a preguntar si es personal de seguridad.

Acusación y defensa
Al abrir la etapa de alegatos, Santiago Blanco Bermúdez y Julián Subías, abogados de la familia Viale, exigieron la prisión perpetua con accesoria a reclusión por tiempo indeterminado para los dos acusados: “Son policías, saben lo que están haciendo, fueron a matarlo. Hubo abuso de funciones, no es legítima defensa. Yo ya adelanté que los acusaría por ensañamiento y alevosía; lo confirmaron, dispararon para ultimarlo, lo dejaron tirado en el baño precintado hasta morir, tiene un tiro desde adentro, arriba Martínez, abajo Viale. Alegre dijo que se tiró encima, lo que le permitió a Martínez entrar. Se aprovecharon de la indefensión de la víctima y actuaron sin riesgo”.
Al momento de elevar el expediente a juicio, los representantes de la AFI consideraron que el hecho se encuadraba en el homicidio agravado por el abuso de sus funciones como miembros de fuerzas de seguridad, delito penado con prisión perpetua. Sin embargo, tras el debate, solicitaron condenar a Martínez y Alegre a solo 5 años de prisión al entender que actuaron con “dolo homicida sobre Viale excediendo los límites de la legítima defensa”.
En la misma línea, el fiscal Carlos Cearras pidió 4 años de prisión para Martínez –autor del disparo mortal– y 3 años y 6 meses para Alegre, al tener en cuenta atenuantes como la falta de antecedentes, los estudios, la buena impresión y sus fojas de servicio, y como agravantes como su condición de personal policial, la situación de la víctima y el daño causado.
A su turno, el abogado defensor Fabián Améndola solicitó la absolución de Martínez y Alegre al sostener que actuaron amparados por el derecho a la legítima defensa: “De ellos se pretende que se hubieran replegado, que no siguieran disparando, que llamaran a un mediador. Esa no era la conducta correcta, Viale no dejó de disparar, el peligro de vida para Martínez y Alegre era inminente”.
En el aire quedó flotando una teoría: que Viale ayudó a arrestar en agosto del 2011 a Miguel Ángel Villalba, alias “Mameluco”, y que en venganza, la Bonaerense se aprovechó de la investigación a Carricaburo para provocar el enfrentamiento armado en la casa. Al principio, la querella intentó demostrar esa hipótesis. Para eso pidió citar a Jaime Stiuso, pero el tribunal no lo permitió, por lo que al momento del alegato, se limitó a señalar a Enrique Roberto Maldonado, el jefe policial que ordenó que el allanamiento lo llevara adelante el Grupo Halcón: “Alguien decidió hacer lo que quería hacer”.
Con el transcurso del tiempo, se abrió otra ruta para explicar la muerte de Viale: “la policía bonaerense fue directamente a matarlo” como parte de venganza, luego de las divisiones internas que se habían generado en la central de espías argentina por la decisión del Gobierno encabezado entonces por Cristina Kirchner de hacer un pacto con Irán que les procuraría inmunidad a funcionarios de ese país en relación con la investigación del atentado a la AMIA. El famoso memorándum fue firmado en enero de ese año en Etiopía.
Casación penal y nuevo juicio
Pero los jueces Javier Carbajo, Carlos Mahiques y Daniel Petrone (integrantes de la Sala III de la Cámara Federal de Casación Penal) anularon en diciembre de 2024 el fallo del Tribunal Oral Criminal de San Martín, que había absuelto a los implicados, por no haber permitido la declaración testimonial de Antonio “Jaime” Stiuso, entre otras medidas de prueba pedidas por la querella.
Además de las absoluciones de Martínez y Alegre, también se analizará la situación procesal de quienes fueron imputados en el origen de la causa (en su mayoría integrantes del “Halcón” que irrumpió en la casa de Viale) y que obtuvieron el sobreseimiento.
La resolución de la Corte deja firme la orden de realizar un nuevo debate oral para revisar las circunstancias del operativo y las responsabilidades de los efectivos involucrados. Aún no hay fecha asignada para el nuevo debate.


