Un equipo de investigación de La Plata trabaja en preparados a base de bacterias nativas del cinturón hortícola para promover el crecimiento de las plantas.
En ensayos con lechuga y tomate, comprobaron que es posible prescindir del fungicida químico durante la etapa de producción de plantines sin afectar la sanidad ni el rendimiento posterior.
El proyecto está a cargo del Grupo de Microorganismos de Aplicación en Agricultura del Centro de Investigación y Desarrollo en Fermentaciones Industriales (CINDEFI), dependiente del CONICET y la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).
La iniciativa es dirigida por la doctora María Flavia Luna, investigadora de la Comisión de Investigaciones Científicas (CIC), y cuenta con el apoyo económico de ese organismo a través de la convocatoria Ideas-Proyecto.
La investigación busca desarrollar bioinsumos multiespecie, elaborados con distintas bacterias promotoras del crecimiento vegetal.
Estos microorganismos pueden fijar nitrógeno, facilitar la disponibilidad de fósforo y producir sustancias que favorecen el desarrollo de las raíces, entre otras funciones que podrían contribuir a disminuir la dependencia de insumos químicos.
El equipo cuenta con una colección de 260 bacterias aisladas de plantas de tomate de la región.
A partir de ellas, seleccionó 31 aislamientos y evaluó su compatibilidad para diseñar nueve preparados: seis destinados a estimular el crecimiento vegetal y tres orientados al control biológico de patógenos.
La estrategia consiste en combinar varias especies para obtener un producto más robusto.
Según explicó Luna, la presencia de microorganismos con funciones similares o complementarias permite que, si alguno no prospera en determinadas condiciones, otros puedan cumplir la función buscada.Resultados en lechuga y tomateLos nueve preparados fueron evaluados inicialmente en condiciones controladas en el CINDEFI.
En lechuga, uno de los bioinsumos incrementó la biomasa de las raíces un 43%, la parte aérea un 69% y la biomasa total un 64% respecto de las plantas sin inocular.
En tomate, otro preparado registró aumentos cercanos al 50% en la parte aérea y la biomasa total.
Posteriormente, los investigadores realizaron ensayos en la plantinera comercial Babyplant S.A. y en la Estación Experimental Gorina, dependiente del Ministerio de Desarrollo Agrario bonaerense.
El seguimiento incluyó el desarrollo de los plantines y su etapa productiva bajo cubierta.
Uno de los resultados más relevantes fue que la eliminación del fungicida químico durante la producción de plantines no generó diferencias observables en su sanidad ni en el rendimiento posterior. “Las plantas no se enfermaron más”, resumió Santiago Vio, becario posdoctoral del CONICET e integrante del equipo.
Los investigadores señalaron que los bioinsumos actúan principalmente como preventivos y pueden favorecer el desarrollo de plantas más robustas y mejor nutridas.En cuanto a la fertilización, los resultados variaron según el cultivo.
En lechuga, la reducción al 50% del fertilizante no afectó el rendimiento a cosecha: las plantas tratadas con bioinsumos alcanzaron pesos comerciales de entre 391 y 405 gramos, frente a los 316 gramos del grupo sin inocular.
En tomate, en cambio, la reducción de la fertilización al 50% disminuyó la biomasa de los plantines y los bioinsumos no lograron compensar esa diferencia.
“Bajamos al 50% el nitrógeno, fósforo y potasio, y el bioinsumo no llegó a compensar esa reducción. Fue el primer ensayo con esa dosis; probablemente haya que bajar menos”, explicó Luna.
Pese a que no todos los resultados fueron los esperados, Vio destacó el valor del proceso experimental: “En ciencia cualquier ensayo es exitoso, te dé o no lo que esperás”. Según señaló, los resultados permiten aprender y ajustar el diseño de futuras pruebas.
Con info CICPBA


