Estafas virtuales: Medidas de prevención ante un delito que crece

Las estafas virtuales, conocidas técnicamente como Phishing, es una forma de engaño que prolifera en nuestra época. Lo sufren todas las franjas etarias. Se producen telefónicamente y a través de las redes sociales. Para combatir este delito en el Departamento Judicial de Moreno está especializada la UFI Nº 7 a cargo de las Dras. Érica Chiessi y Solange Castelli. Las medidas preventivas que impulsa el Ministerio Público Fiscal.

¿Qué es el Phishing?
El phishing es un delito consistente en engañar a las personas haciéndose pasar por algún conocido o empresa importante para conseguir datos personales, por ejemplo claves de acceso y contraseñas, números de cuentas bancarias, números de tarjeta de crédito, identidades, etcétera. Es similar al “cuento del tío”, pero se lleva a cabo por redes sociales, aplicaciones, sitios web o servicios de mensajería.

¿Cómo operan los delincuentes?
Habitualmente los delincuentes crean una página web similar a la de alguna organización conocida y envían de forma masiva correos electrónicos requiriendo actualización de datos. El correo suele informar que se registraron aparentes operaciones en la cuenta bancaria o que la cuenta del usuario fue bloqueada, entre otras excusas, y colocan el enlace a la página web falsa.

Otro instrumento por el cual quienes cometen este delito actúan es el teléfono. Utilizan información personal pública o robada para evaluar a sus víctimas. Por ejemplo, envían un mensaje al celular indicando que se ganó un aparente premio y piden que se llame a un número determinado, o realizan una llamada para pedir una supuesta validación de datos. Con estas excusas buscan ganar la confianza para obtener datos sensibles como el PIN o la clave de acceso a una cuenta o incluso solicitan que la víctima se dirija a un cajero automático.

¿Qué impresión buscan causar en la víctima?
La impresión que buscan causar en la víctima es que debe actuar inmediatamente, ya que de no hacerlo se verá perjudicada, perdiendo dinero de la cuenta o el acceso a un premio, subsidio o beneficio.

¿Cuáles son algunas de las excusas que utilizan al momento de contactarse?
Entre las excusas más habituales se encuentran el cobro de asignaciones sociales o subsidios, la acreditación de premios, nuevos beneficios o cualquier argumento capaz de captar la atención de la víctima.

Además se han detectado mensajes a través de servicios como WhatsApp, redes sociales y SMS, conocidos como smishing, que ofrecen cupones de descuento, encuestas o premios a cambio de completar formularios con datos personales. En estos casos, los enlaces remiten a sitios web falsos.

¿Cómo se puede prevenir el Phishing?
Para prevenir el phishing se recomienda evitar brindar información confidencial por correo electrónico, teléfono o redes sociales, como números de cuenta, claves de tarjetas de crédito o contraseñas de acceso a redes sociales o cuentas de correo.

Es importante tener en cuenta que los delincuentes se hacen pasar por empresas o servicios conocidos y que los enlaces presentes en los correos electrónicos redirigen a páginas fraudulentas que simulan ser oficiales.

Si es necesario actualizar datos personales en un sitio web oficial, se recomienda escribir la dirección directamente en el navegador. Nunca ingresar mediante enlaces o archivos adjuntos ni a través de buscadores.

También es importante evitar descargar archivos adjuntos, ya que pueden instalar malware o programas maliciosos en la computadora para robar información personal.

Si te llaman por teléfono:
Ante una llamada telefónica sospechosa se recomienda cortar la comunicación y buscar por cuenta propia el número oficial de la organización con la que se desea contactar. Nunca brindar datos personales cuando el contacto no fue solicitado.

¿Qué hacer si recibo un correo de phishing y correos de spam o una llamada telefónica?
Si se recibe un correo de phishing o spam, no responderlo, eliminarlo y denunciarlo. Si se trata de una llamada telefónica, no responder o cortar inmediatamente.

Para fortalecer la seguridad:
Ante la menor sospecha se deben cambiar inmediatamente las contraseñas. También se recomienda evitar difundir información personal en redes sociales, mantener configuraciones de privacidad adecuadas y no dejar los perfiles públicos.

Es aconsejable no ingresar datos en páginas web de dudosa procedencia o en sitios de pago que no cuenten con certificado de seguridad. Las contraseñas deben ser únicas para cada servicio, con al menos ocho caracteres que incluyan mayúsculas, minúsculas, números y caracteres especiales.

Para realizar operaciones bancarias o comerciales se recomienda utilizar redes WiFi privadas y computadoras personales. También es conveniente aplicar filtros antispam, mantener actualizados los antivirus y herramientas de seguridad, y catalogar como spam los correos sospechosos provenientes de direcciones desconocidas o con títulos extraños.

Siempre se debe corroborar la dirección URL de las páginas web a las que se accede, verificando que no presenten errores de ortografía, reemplazo de letras por números o combinaciones inusuales de mayúsculas y minúsculas.

¿Qué hacer en caso de haber sido víctima?
En caso de haber sido víctima de phishing, se debe realizar la denuncia ante la fiscalía correspondiente del departamento judicial, aportando todas las pruebas disponibles como capturas de pantalla, correos fraudulentos y comprobantes bancarios que acrediten cargos indebidos. También se debe informar a la entidad bancaria para que adopte medidas de seguridad y cambiar la contraseña de inmediato.

Estafas digitales
Los avances tecnológicos han tenido una gran incidencia en la vida cotidiana, modificando costumbres y rutinas. El uso del smartphone se ha convertido en una parte central de la vida diaria, permitiendo gestionar múltiples tareas personales y profesionales, y evidenciando la fuerte dependencia de internet.

El acceso inmediato al mundo a través de un solo clic ha generado una revolución no solo en la vida de las personas sino también en las estructuras de pensamiento. Sin embargo, muchas personas ingresaron al mundo digital sin una guía clara, sin reglas ni educación previa, aprendiendo por ensayo y error.

A diferencia del mundo analógico, donde las normas de seguridad se transmiten desde la infancia, en el entorno digital muchas veces no se aplican los mismos criterios de cuidado. Esto genera situaciones de exposición innecesaria de información personal.

Un ejemplo común es el de una persona que crea una cuenta en una red social sin revisar configuraciones de privacidad, acepta todas las solicitudes de amistad y comparte información personal sin dimensionar los riesgos, dejando datos accesibles a personas con malas intenciones.

En muchas ocasiones no se toma conciencia real de los peligros del entorno digital.

Recomendaciones en redes sociales:
Se recomienda mantener los perfiles privados, verificar quién puede ver y contactar la cuenta, y aplicar la autenticación en dos pasos para evitar la suplantación de identidad.

Aunque algunas personas crean que no usar redes sociales elimina el problema, lo cierto es que familiares y amigos pueden publicar información que también los involucre. En el caso de adolescentes, su vida digital es tan importante como la física, por lo que resulta fundamental el acompañamiento y el diálogo en lugar de la prohibición.

También se debe prestar atención al uso de consolas de videojuegos, ya que los niños interactúan en línea con personas desconocidas a través de chats y enlaces externos, quedando expuestos a contenidos inapropiados. Es importante revisar los parámetros de seguridad y aconsejarles que no hablen con desconocidos.

Recomendaciones sobre aplicaciones:
Respecto de las aplicaciones, se debe tener presente que nada es verdaderamente gratuito. Muchas solicitan acceso a datos sensibles como cámara, micrófono, ubicación, contactos o información financiera. Es fundamental leer las condiciones y ser conscientes de la información que se entrega.

Recomendaciones sobre ofertas:
Se recomienda desconfiar de premios en concursos en los que no se participó, beneficios estatales no solicitados o productos con precios excesivamente bajos. Estas situaciones suelen ser la puerta de entrada a estafas digitales y maniobras de ingeniería social.

Los delincuentes suelen presionar con el factor tiempo para evitar que la víctima piense. Por eso es importante reflexionar antes de actuar, no brindar datos personales o financieros, no ingresar a enlaces o archivos adjuntos sospechosos y verificar siempre la información en sitios oficiales.

Recomendaciones sobre contraseñas:
Se recomienda no utilizar la misma contraseña para todas las plataformas, cambiarlas periódicamente cada tres a seis meses, que sean robustas y evitar claves fáciles de deducir como fechas de cumpleaños o combinaciones simples.