El reciente mapa del descanso juvenil en la Provincia de Buenos Aires ha encendido las alarmas de las autoridades sanitarias y educativas.
Bajo el análisis de Walter Martello, la Defensoría del Pueblo bonaerense presentó los primeros resultados de un estudio sistémico que describe una «emergencia silenciosa»: la crisis del sueño en la adolescencia.A diferencia de años anteriores, el enfoque de este 2026 se centra en datos duros recolectados en colegios públicos y privados junto a la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).
El relevamiento, que ya cuenta con una muestra de más de 330 estudiantes, confirma que el ritmo circadiano de los jóvenes está siendo alterado por algoritmos diseñados para capturar la atención nocturna.
Los números del desvelo
El informe arroja indicadores de riesgo que obligan a repensar las políticas de salud digital:Privación crítica: El 45,9% de los encuestados no llega a las 7 horas mínimas de sueño los días de semana.
El fenómeno del «scroll»: Casi el 60% de los adolescentes reconoce usar TikTok o Instagram después de las 23:00, justo cuando el cuerpo debería iniciar el proceso de descanso.
Dependencia digital: El 50% de los jóvenes admite sentir malestar o ansiedad si se les priva del dispositivo móvil.Un cambio de paradigma»
Hoy buscamos cambiar el paradigma: la falta de descanso no es un problema privado, es la puerta de entrada a enfermedades y procesos adictivos», explicó Martello.
El funcionario destacó que este trabajo es un esfuerzo federal que cuenta con la colaboración de la asociación Pensando Políticas Públicas y referentes internacionales como la Alianza por el Sueño de España.
Tras la pospandemia, los trastornos del sueño han crecido exponencialmente, afectando a casi la mitad de la población nacional.
En este contexto, el estudio busca transformarse en una herramienta clave para que el Estado y las familias intervengan frente a una industria tecnológica que prioriza el tiempo de pantalla por sobre la salud mental.
El mensaje post-Día Mundial del Sueño es claro: para que la juventud pueda «vivir mejor», primero debe recuperarse el derecho al descanso, limitando la interferencia de la tecnología en las horas más críticas de la noche.
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