Organizaciones feministas del Oeste: las experiencias colectivas de Caracolas y Contá

Pasada la agenda del 8 de marzo, la labor cotidiana de las organizaciones feministas en el territorio bonaerense cobra una relevancia estratégica. Espacios como Caracolas Feministas (Ituzaingó) y la colectiva universitaria Contá (Moreno) se consolidan como redes de contención ante un contexto de creciente vulnerabilidad y retroceso institucional en materia de derechos.

Caracolas Feministas: El cuidado como acción políticaNacida en Ituzaingó, esta organización integrada por trabajadoras, jubiladas y estudiantes aborda la violencia de género desde una mirada interseccional. Para sus integrantes, la crisis actual en salud y educación impacta directamente en quienes sostienen las tareas de cuidado.Visión territorial: «Pensarnos juntas nos permite corrernos de la responsabilidad individual y entender que lo que nos pasa tiene causas estructurales», explica Paula Lorenzo, docente de la colectiva.

Comunicación no violenta: El grupo pone especial énfasis en cómo narrar las realidades sin revictimizar, utilizando la escucha activa y el humor como herramientas de cuidado interno.

Contá: Acompañamiento en el ámbito universitarioEn Moreno, la experiencia de Contá surge desde el Centro de Estudiantes de la Universidad Nacional de Moreno (UNM).

Este espacio funciona como un dispositivo de primera escucha y orientación ante situaciones de violencia de género dentro de la comunidad educativa.»Queremos que el espacio siga creciendo y que toda la universidad sepa que cuenta con un lugar de contención», señala Jacqueline Núñez, referente del espacio.

La iniciativa busca que el estudiantado no transite estas situaciones en soledad, articulando con los protocolos institucionales de la universidad.

El análisis de las especialistasLa Lic. Iliana Romero (UNGS) y la Lic. Luciana Ruiz (UBA) coinciden en que el escenario actual es complejo debido a la pérdida de institucionalidad de las políticas de género.

Decisión política: Romero advierte que el desmantelamiento de programas no es falta de capacidad estatal, sino una falta de voluntad política para ejecutar presupuestos de diversidad.Comunicación como derecho: Ruiz destaca que la comunicación no es solo una técnica, sino un derecho humano.

«Si las políticas públicas no tienen enfoque de género, la comunicación del Estado tampoco la tendrá», afirma, subrayando la importancia de los espacios de resistencia social.Un horizonte de resistenciaA pesar del avance de discursos que individualizan las desigualdades, estas experiencias del Oeste demuestran que la organización colectiva sigue siendo la respuesta principal.

El fortalecimiento de estas redes no solo asiste a las víctimas, sino que disputa el sentido cultural del cuidado y la igualdad en tiempos de crisis.

ANUNM