Son las preguntas que se hace la Justicia. Ángel Cordero, de 33 años, fue trasladado a la UPA de Cuartel V por una ambulancia de SAME. Estaba brutalmente golpeado y desorientado. Tenía un pedido de captura vigente por robos. Murió horas después. No hay imputados por el homicidio.
El sábado 3 de octubre, alrededor de las 23 horas, una ambulancia de SAME Moreno trasladó desde Ruta 24 en su cruce con la calle Ricchieri hasta la UPA de Cuartel V, distante a un kilómetro, a un sujeto que estaba brutalmente golpeado, desnudo y desorientado. Fue ingresado de urgencia. Posteriormente fue llevado hasta el hospital Mariano y Luciano de la Vega, donde en la madrugada del domingo 4 falleció.
A los médicos les había aportado un nombre; luego se confirmó que era falso. Finalmente, fue identificado como Ángel Horacio Cordero, de 33 años y domiciliado en José C. Paz. Había vivido en el barrio El Casco de General Rodríguez. Fuentes vinculadas a la investigación confirmaron que tenía antecedentes penales y pedido de captura vigente, acusado de robos.
La causa es instruida por el Dr. Leandro Ventricelli, titular de la UFI N° 1 del Departamento Judicial de Moreno y General Rodríguez. Está caratulada como “homicidio”. La muerte violenta, más allá de lo analizado por los médicos que lo atendieron, fue confirmada a través de la operación de autopsia.
La pesquisa se orientó a determinar quién o quiénes lo habían atacado. Una vez que fue individualizado fehacientemente, la Justicia logró ubicar a su familia. Confirmaron que no tenía vehículo (ni bicicleta ni moto) y que le faltaba el teléfono celular, más allá de la ropa. Un misterio rodea al móvil del ataque.
La primera hipótesis con la que avanzó la Justicia era que Cordero fue víctima de un robo, pero con el correr de las horas esta línea de trabajo perdió fuerza ante una sospecha más inquietante.
Ahora la investigación se centra en la posibilidad de que Cordero haya intentado asaltar a un grupo de peregrinos que caminaban hacia Luján por la Ruta 24, con el objetivo de empalmar con el grueso de los fieles que transitaban la Ruta 7, a la altura del paso de nivel ferroviario de Las Latas.
En esas circunstancias, las víctimas del intento del atraco se resistieron hasta el paroxismo. La furia desatada no tuvo contención y golpearon brutalmente a Cordero. Lo desnudaron y lo dejaron abandonado a su suerte. Y la suerte le fue esquiva.
Hasta el momento no hay certezas, y por lo tanto no hay imputados por el asesinato de Ángel Horacio Cordero.


