Sigue grave el Policía Federal que se enfrentó y abatió a dos delincuentes en el barrio Casasco

El cabo de la Policía Federal que se enfrentó con dos delincuentes en el barrio Casasco sigue internado en terapia intensiva, con pronóstico reservado. Los hampones muertos tenían un frondoso prontuario y eran de la zona. Hace 13 años otro policía federal fue baleado a pocas cuadras del lugar. El joven, en aquel entonces de 20 años y Bombero Voluntario, quedó hemipléjico y el caso sigue impune.

Habían pasado media hora de la sufrida victoria argentina ante Egipto por los octavos de final de la Copa del Mundo de Fútbol, cuando una familia fue sorprendida por dos delincuentes que ingresaron a su casa fuertemente armados. Luego de amenazarlos, les sustrajeron objetos de valor y abordaron la camioneta de las víctimas, estacionada en la calle. Aparentemente se demoraron porque los hampones habían llegado en bicicletas y querían recuperarlas.

Esta secuencia fue advertida por un vecino, quien festejaba el resultado del equipo liderado por Lionel Messi, que le llamó la atención la maniobra protagonizada por desconocidos. Eran las 17:25 del martes 7 de julio y la vivienda está ubicada sobre la calle Santa Teresa de Jesús casi esquina San Luis del barrio Casasco de la localidad morenense de La Reja.

Otro vecino, en este caso un cabo de la Policía Federal Argentina, salió munido de su pistola reglamentaria y ordenó a los sujetos que ya estaban dentro de la camioneta que se bajaran. Lejos de hacerlo pacíficamente, estos comenzaron a disparar. Las fuentes consultadas señalaron que el tiroteo fue intenso.

Cuando el humo de la pólvora se disipó, los tres hombres estaban tendidos en la calle. Los dos delincuentes estaban muertos. Uno de ellos había recibido sendos balazos en la cabeza y en el pecho. El restante fue alcanzado por uno solo, preciso, también en la cabeza.

El policía, franco de servicio y vestido de civil, estaba herido en el tórax, en el hombro y en la cara. Tiene 29 años y presta servicios en la división Seguridad y Custodia del Poder Judicial de la Nación. Fue trasladado por un familiar hasta el hospital provincial Mariano y Luciano de la Vega, donde lograron estabilizarlo. En horas de la noche fue trasladado en helicóptero al hospital Churruca.

Recién en la tarde del miércoles los ladrones fueron fehacientemente identificados. Omar Álvaro Maidana tenía 34 años y estaba domiciliado en el barrio Rififí. Ricardo Pablo Asat contaba con 36 y estaba radicado en el barrio Cascallares. Ambos poseían frondosos antecedentes; Maidana desde el 2010 y Asat desde el 2008. Son los contabilizados desde que alcanzaron la mayoría de edad. Eran irrecuperables, evidentemente.

En la escena del enfrentamiento, los peritos de la Policía Científica secuestraron el arma reglamentaria del agente federal (una Prieto Beretta 9 mm). También incautaron una pistola Glock 22 calibre .40 y un revólver 32 largo. Estas últimas estaban tiradas en las inmediaciones de donde se hallaban los cadáveres de los delincuentes.

La causa por los delitos de “robo agravado por el uso de arma de fuego en grado de tentativa y homicidio criminis causa” es instruida por el Dr. Martín Borgnia de la UFI Nº 4 del Departamento Judicial de Moreno y General Rodríguez. El funcionario Dr. Francisco Lafalcé trabajó en el lugar del hecho.

Justo ese día se cumplían 13 años de un suceso de similares características. El domingo 7 de julio del 2013, Joaquín Lopes, de 20 años, había ido a visitar a su novia en moto, en La Reja. Al llegar a la esquina de Padre Fahy y Beethoven (a seis cuadras del tiroteo del pasado martes) fue interceptado por cuatro delincuentes, también en moto, quienes le quisieron robar. Joaquín se resistió y fue baleado.

Joaquín Lopes fue trasladado al hospital de Moreno, donde lograron estabilizarlo. También fue derivado al Churruca en helicóptero. Lograron salvarle la vida, pero una de las tres balas que lo alcanzó hizo un verdadero desastre. Además de afectarle varios órganos, lo dejó hemipléjico.

Lopes había egresado el viernes anterior de la escuela de suboficiales de la Policía Federal. El lunes iba a ser notificado del destino. Además era Bombero Voluntario de Moreno. Joaquín era un gran chico, muy querido en la institución. Hoy es un muy buen hombre, ejemplo de resiliencia.

El caso quedó impune. No hubo detenidos. Tampoco juicio.

El cabo de la Policía Federal que se enfrentó y abatió a los dos delincuentes en el barrio Casasco sigue internado en la Unidad de Terapia Intensiva del hospital Churruca. Las últimas informaciones que recibimos indican que está estable, pero sigue grave. Los médicos lo monitorean constantemente. Son optimistas respecto a su evolución.