Therians y Furros: las comunidades humanas-animales que crecen en Argentina

En los últimos meses, TikTok y otras redes sociales se llenaron de videos de personas caminando en cuatro patas, usando colas y orejas, o imitando comportamientos animales en parques y espacios públicos.

Lo que muchos ven como curiosidad o desconcierto, es en realidad la expresión de dos comunidades diferentes: los Therians y los Furros.

Therians: una conexión espiritualLos Therians viven su vínculo con los animales como una experiencia interna y espiritual. Creen que su alma es un híbrido entre humano y animal y, en algunos casos, sostienen que reencarnaron como lobos, toros u otras especies.

Su expresión no depende de trajes completos: suelen usar accesorios como colas y orejas, y en ocasiones caminan en cuatro patas para emular el movimiento de su identidad animal. La estética está subordinada a su experiencia interna, más que a la apariencia externa.

Furros: fanáticos de lo antropomórfico

Por su parte, los Furros forman un fandom de amantes de animales antropomórficos, es decir, animales con rasgos humanos como hablar, vestirse o caminar en dos patas. A diferencia de los Therians, no creen ser animales.

El término surgió en 1980 en convenciones de ciencia ficción, inspirado en el cómic Albedo Anthropomorphics de Steve Gallacci. Los Furros crean su propio personaje, conocido como “FurSona”, y utilizan trajes elaborados llamados “FurSuits” para interactuar en eventos.

Esta práctica tiene un carácter lúdico y artístico, más que espiritual.

La presencia local y los encuentrosEstas comunidades no son solo una moda digital: en Argentina organizan reuniones conocidas como «Meets» y «FurMeets», donde los participantes asisten caracterizados y comparten su pasión.

El evento más importante del país es la Argentina Fur Fiesta (ARFF).

Su última edición, realizada en agosto de 2024 en el Hotel Abasto, convocó a cerca de 500 participantes y consolidó un mercado local de artistas que venden desde ilustraciones hasta trajes completos.