Tres policías fueron detenidos acusados de torturas, vejaciones y abuso de autoridad. Los hechos que se les imputan habrían ocurrido en la Comisaría 1º de Moreno. La causa se tramita en la UFI Nº 7 y se tratan de delitos que no son excarcelables. La investigación continúa y no se descarta que se apresen a más funcionarios.
El expediente comenzó con una denuncia de la Comisión Provincial por la Memoria. En una de las inspecciones rutinarias que el organismo realiza periódicamente en las comisarías principalmente del conurbano, recabaron testimonios donde detenidos en la dependencia 1º de Moreno relataban distintos hechos de malos tratos y vejaciones. Y también de lisas y llanas torturas. Hablaron de la aplicación de electricidad como tormento directo.
Los hechos se habrían producido entre el 5 de junio y el 1º de agosto. Los internos acusaban a integrantes del Gabinete Técnico Operativo, conocido coloquialmente como “Servicio de Calle”. Las circunstancias son reflejadas en la denuncia. Parte de la secuencia es plasmada por la Comisión Provincial por la Memoria en una gacetilla de prensa:
“Los relatos obtenidos en la inspección dieron cuenta de la práctica por parte de los agentes del GTO de pasaje de corriente eléctrica: consistía en trasladarlos hasta el primer piso de la dependencia, colocarles los pies en un recipiente de plástico y aplicarles corriente eléctrica con un cable conectado a una batería. También se obtuvieron relatos que dieron cuenta de una práctica regular de violencia consistente en el ingreso de varios agentes policiales a las celdas y la aplicación de violencia física, amenazas y humillaciones.”
El expediente recayó en la UFI Nº 7 del Departamento Judicial de Moreno y General Rodríguez, cuya titular Dra. Érica Chiessi dispuso una serie de medidas. Entre ellas, con la autorización del Juzgado de Garantías Nº 1 de la Dra. Adriana Julián, el allanamiento de la comisaría. En el operativo “se halló, en el sector señalado por las víctimas, el elemento presuntamente utilizado para aplicar corriente eléctrica a uno de los detenidos” manifestaron desde la fiscalía a través de un comunicado de prensa.
Con estos elementos, Chiessi solicitó la detención de tres oficiales de policía. Se trata de Diego Gabriel Arias, Cristian Gabriel Abregú y Mauro Damián Gorosito. Desde el momento en que se conoció la denuncia, los funcionarios habían sido separados del servicio en esa dependencia y derivados a otras reparticiones. El titular de la seccional en esos momentos, comisario Fontela, no fue alcanzado por ninguna medida hasta el momento.
Las fuentes consultadas indicaron que habría al menos diez testimonios incriminatorios respecto al accionar de los integrantes de la fuerza de seguridad provincial. Otro pasaje de la gacetilla de la Comisión Provincial por la Memoria:
“El relato de uno de los detenidos de 24 años en sede judicial, respecto a las vejaciones, torturas y amenazas constantes que sufrió mientras estuvo alojado en la Comisaría 1° de Moreno, es escalofriante: cuenta que cada vez que oía puertas metálicas cerca del calabozo en el que estaba detenido comenzaba a llorar por el terror que lo invadía.
En distintas ocasiones, los tres agentes del GTO vestidos de civil lo habían sacado de allí a los golpes, lo llevaron al primer piso de la dependencia policial y lo golpearon durante media hora en sesiones que incluían el pasaje de corriente eléctrica en los pies. Lo obligaban a desvestirse injustificadamente, lo amenazaban con abusar sexualmente de él y le rompían las pertenencias y comida que le llevaba su madre. Además de él, otros detenidos sufrieron durante estos últimos meses la violencia extrema y las torturas de los integrantes del GTO”.
Respecto a un hecho de tortura con pasaje de energía eléctrica, el escrito posteado en la página web del organismo señala: “En el expediente se reconstruye que una noche lo llevaron a la oficina del GTO situada en el primer piso de la seccional 1° de Moreno y lo obligaron a colocar los pies en el interior de una palangana con agua. Dentro de la palangana tiraron las pinzas conectadas a los cables de un cargador de batería de auto y empezaron a amenazar y atormentarlo, exigiendo información sobre presuntos hechos delictivos. Como la víctima no tenía información para darles, le aplicaron pasaje de energía por alrededor de dos minutos. Esta secuencia con el cargador de baterías lo padeció al menos dos veces, y en una tercera ocasión lo amenazaron con sumergir en la palangana directamente un cable pelado conectado a 220 voltios, lo que lo habría matado”.
Trascendidos indicaron que las imágenes de las cámaras de seguridad de la dependencia habían sido borradas. Los operativos de detenciones, simultáneos, se realizaron durante las primeras horas del día de este miércoles 26 de noviembre, en distintos puntos del conurbano. A cargo de las redadas estuvo personal de la división de Operaciones judiciales de la Policía Federal Argentina. No hubo resistencia. Contaron con la colaboración de Asuntos Internos de la provincia de Buenos Aires.
Los apresados tuvieron frente a la Dra. Chiessi, quien tiene bajo su responsabilidad la especialidad de violencia institucional del Ministerio Público Fiscal, este jueves pasado el mediodía. Los tres se negaron a declarar. Contaron con el patrocinio de una abogada particular. Tanto Arias, como Gorosito y Abregú habían presentado la eximición de prisión cuando comenzó la pesquisa. Fue denegada. Los delitos por los que se los acusan (torturas, vejaciones y abuso de autoridad) no son excarcelables, motivo por el cual seguirían privados de la libertad. El expediente no está cerrado.
Los calabozos de la Comisaría 1º de Moreno están clausurados, por pedido de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos. Hay cautelares desde el 2014. Esa dependencia está señalizada como sitio de la memoria desde el 2013. Se comprobaron torturas en sus oficinas durante la dictadura militar. Incluso Rodolfo Walsh relató en Operación Masacre que uno de los sobrevivientes de los fusilamientos en José León Suárez en 1956 fue alojado ilegalmente en esas mismas celdas.


