Cayó uno de los dos prófugos que restaban atrapar de la banda que en septiembre pasado realizó un golpe comando en una financiera del centro comercial K 41 de Francisco Álvarez. Fue detenido esta navidad, cuando fue a visitar a su hermana. Lo traicionó el sentimentalismo. Una pesquisa con detalles sobresalientes, a cargo de la DDI y de la fiscalía Nº 7.
Una investigación judicial permitió desbaratar parcialmente a una banda acusada de cometer un robo millonario a una financiera dentro del complejo K41 Francisco Álvarez, ocurrido a fines de septiembre. En el asalto, que duró apenas cuatro minutos, los delincuentes se llevaron unos 80 mil dólares y 4 millones de pesos.
Cubrieron la fuga con disparos de arma de fuego. Tuvieron que abandonar la camioneta (que tenía pedido de captura) en la que habían llegado por fallas y a punta de pistola sustrajeron otro vehículo. Cinco personas fueron detenidas y otras dos estaban prófugas.
La clave para identificar a los implicados fue un teléfono celular que los asaltantes olvidaron durante la huida dentro de la camioneta. Del análisis de audios, contactos y fotografías almacenadas en el dispositivo, los investigadores lograron reconstruir vínculos, roles y responsabilidades dentro de la organización.
Según fuentes del caso, la pesquisa estuvo a cargo de la UFI N°7 de Moreno, especializada en delitos complejos, bajo la conducción de la fiscal Solange Castelli y el ayudante fiscal Maximiliano Gómez. A los sospechosos se les imputan siete hechos, entre ellos dos entraderas en Moreno (ocurrida en Cuartel V) y Mariano Acosta, el robo a la financiera del 29 de septiembre, la sustracción de vehículos utilizados para escapar y el encubrimiento de un rodado robado días antes.
El líder de la banda fue identificado como Ramón L. (53), quien resultó herido de bala durante la fuga. Tras ser localizado en su domicilio, fue monitoreado con un dron, que permitió confirmar que se movilizaba con muletas. Había cumplido anteriormente una condena de 12 años por delitos contra la propiedad.
La investigación también permitió vincular a otros sospechosos con un robo previo ocurrido en un country de La Plata. En total se analizaron 170 líneas telefónicas. Uno de los detenidos, S.F. (39), registra antecedentes y había estado preso nueve años por robos. Otro imputado, sin antecedentes, declaró que su huella fue hallada en la financiera porque era cliente del lugar; su situación procesal continúa bajo análisis y podría recuperar la libertad.
Para concretar las detenciones se realizaron 18 allanamientos en distintos puntos del conurbano bonaerense, entre ellos Moreno, General Rodríguez, Escobar, Almirante Brown, Presidente Perón, San Vicente, La Matanza y Remedios de Escalada. En los procedimientos, que fueron autorizados por la Dra. Celina Ardohain titular del Juzgado de Garantías Nº 3, se secuestraron armas, municiones, celulares, una granada, binoculares nocturnos y elementos apócrifos de la Policía Federal. Las redadas se concretaron a mediados de este mes.
Había, en ese momento, dos prófugos. Ambos debidamente identificados. Uno de ellos, de 45 años, habitualmente residía en la casa de una hermana en la localidad de Guernica, partido de Almirante Brown. Esa vivienda fue allanada, pero no lo encontraron. Los investigadores dieron tres pasos claves.
El primero, monitorearon el teléfono de la mujer. El segundo, una discreta vigilancia en los alrededores. Y el tercero, con colaboración de la Policía Federal, colocaron una cámara de video en la vereda de enfrente a la morada. Para tal fin, simularon ser trabajadores de una empresa de servicios. Digno de una película.
Y el amor es más fuerte. A.M.Q., el hombre buscado, fue a visitar a su hermana por la navidad. Lo esperaban. Propios y extraños. Los detectives habían escuchado comunicaciones, donde se había comprometido a llevar regalos. Además, después tenía una cita con un interés sentimental, pero por otro tema. En una anterior fiesta familiar, parece que se generó una violenta discusión y terminó herido de un machetazo en el brazo derecho. Las diferencias se zanjan al filo del acero. Le iba a practicar curaciones. Porque sabía que era rastreado por la justicia, no fue a un centro asistencial.
Los oficiales de incógnito lo vieron llegar. La cámara lo registró al entrar a la vivienda. Y cuando salió, cayeron sobre él. No atinó a resistirse. Estaba rodeado. Fue esposado y subido a un auto de civil, perteneciente a la policía. Y terminó en los calabozos de la DDI de Moreno y General Rodríguez, a cargo del comisario Mayor Federico López.

Tras los resultados obtenidos, la Fiscalía General de Moreno destacó las tareas desarrolladas por la UFI N°7 y destacó el trabajo conjunto de la Policía Departamental, la DDI y la Policía Federal Argentina. También el aporte de los municipios de Moreno, Merlo y Presidente Perón, que contribuyeron con cámaras de seguridad. Solo resta un prófugo, del cual tendrían pistas certeras. El cerco se cierne sobre él.


