Aunque el consumo de cigarrillos tradicionales muestra una tendencia descendente, la expansión de otros productos con nicotina plantea nuevos desafíos para prevenir las adicciones, especialmente entre adolescentes.
Especialistas del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires advierten sobre los riesgos de los vapeadores, las bolsas de nicotina y la percepción de que algunos productos serían menos perjudiciales que otros.Según datos del Centro de Estudios de Estado y Sociedad (CEDES), el 30% de los adolescentes argentinos de entre 14 y 17 años probó alguna vez un vapeador y el 20% de ese grupo lo utilizó durante el último año.
El médico Raúl Mejía, de la División de Medicina Interna General del Hospital de Clínicas, explicó que la disminución del consumo de cigarrillos no implica necesariamente una reducción equivalente de la dependencia a la nicotina.
La aparición de alternativas, como los vapeadores y las bolsas de nicotina, puede mantener o aumentar la cantidad de personas que desarrollan adicción.
Los riesgos de los nuevos productos
Los vapeadores no son inocuos: pueden afectar la salud pulmonar y favorecer la dependencia a la nicotina.
Por su parte, las bolsas de nicotina contienen concentraciones variables de esta sustancia, además de saborizantes y otros componentes.
Gabriel Arcidiacono, jefe de Toxicología del hospital, advirtió que estos productos pueden provocar efectos cardiovasculares y bucales, y que su consumo excesivo puede causar intoxicaciones.
También señaló que algunas bolsas pueden contener metales pesados y sustancias cancerígenas.
Los especialistas remarcaron, además, que los cigarrillos armados no son más seguros que los industriales.
La combustión del tabaco libera miles de sustancias químicas, muchas de ellas cancerígenas, que afectan los pulmones, el corazón y otros órganos.
Por qué la nicotina preocupa especialmente en adolescentes
La nicotina genera dependencia al activar receptores cerebrales relacionados con la liberación de dopamina, vinculada con la recompensa y el placer.
Con el consumo reiterado, el organismo se adapta a la sustancia y puede experimentar síntomas de abstinencia cuando deja de recibirla.
En adolescentes, el riesgo es mayor porque el cerebro continúa desarrollándose hasta aproximadamente los 25 años.
Según Arcidiacono, la exposición a la nicotina puede afectar procesos relacionados con la atención, el aprendizaje y el control de los impulsos.
Ante este escenario, la psiquiatra infantojuvenil Silvia Ongini, del Departamento de Pediatría del Hospital de Clínicas, destacó la importancia de la participación conjunta de las familias y las escuelas en la prevención.
También subrayó la necesidad de brindar información confiable y promover el pensamiento crítico, sin generar barreras que dificulten el diálogo con los jóvenes.
Los beneficios de dejar de fumar
Abandonar el consumo de tabaco produce mejoras progresivas en la salud. Entre las semanas y los meses posteriores, puede mejorar la capacidad respiratoria y disminuir la tos y la dificultad para respirar.
A largo plazo, también se reducen los riesgos de enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares y distintos tipos de cáncer.
Los especialistas destacan que la prevención y el acceso a información clara son fundamentales para evitar que los adolescentes desarrollen una dependencia a la nicotina.


