Alimentación infantil: advierten que la selectividad persistente puede afectar la nutrición

La selectividad alimentaria en niños, muchas veces considerada una etapa pasajera, puede convertirse en un problema cuando se prolonga en el tiempo o limita de forma significativa la variedad de alimentos, con posibles consecuencias en el estado nutricional.

Especialistas advierten que, en estos casos, no solo importa cuánto come el niño, sino también qué alimentos deja de incorporar.

Las dificultades alimentarias pueden asociarse a ingestas insuficientes de nutrientes clave como hierro, zinc, calcio, vitaminas y ácidos grasos esenciales, incluso en niños con peso adecuado, lo que puede retrasar la consulta.

Se estima que entre el 25% y el 40% de los niños sanos presenta algún tipo de dificultad alimentaria durante su crecimiento, siendo la selectividad la forma más frecuente.

Si bien suele aparecer entre los 2 y 3 años y en muchos casos es transitoria, cuando se mantiene en el tiempo puede comprometer el aporte de nutrientes esenciales.

Una alimentación variada se vincula con niveles adecuados de macro y micronutrientes, así como con un desarrollo acorde en peso y talla. Sin embargo, estos indicadores por sí solos no siempre reflejan el estado nutricional real.

Los niños con dietas poco diversas o que excluyen grupos completos de alimentos presentan mayor riesgo de deficiencias.

En este sentido, estudios recientes señalan una relación entre baja diversidad alimentaria y mayores probabilidades de anemia en niños y adolescentes.

Entre las señales de alerta que requieren consulta profesional se encuentran una duración mayor a tres meses de la selectividad, la aceptación de un número muy limitado de alimentos, el rechazo por características como textura, color u olor, el tiempo excesivo para comer y los conflictos frecuentes en la mesa.

También se advierte que hasta un 20% de los niños con dificultades alimentarias no son diagnosticados adecuadamente, lo que refuerza la importancia de una evaluación temprana.

El impacto no es solo nutricional: las dificultades durante las comidas suelen generar तनाव en el entorno familiar.

Frente a esto, los especialistas recomiendan evitar la presión y consultar a tiempo para evaluar la situación y definir estrategias adecuadas.

El abordaje suele requerir un enfoque progresivo, con exposición repetida a nuevos alimentos, incorporación gradual de cambios y establecimiento de rutinas. Además, se sugiere involucrar al niño en la compra y preparación de comidas y adaptar aspectos sensoriales para facilitar la aceptación.

En los casos en que la dieta es muy limitada o existe riesgo de déficit nutricional, la evaluación profesional puede indicar el uso de suplementos como apoyo, mientras se trabaja en ampliar la variedad de alimentos.

La selectividad alimentaria puede ser una señal temprana de un problema que impacta en la calidad de la dieta y en la salud a largo plazo.

Por eso, identificarla a tiempo y consultar con profesionales permite intervenir de manera adecuada y acompañar a las familias en la construcción de hábitos más saludables.