José Mastellone, el último hijo con vida del fundador de La Serenísima, murió este martes en General Rodríguez, pocos días después de que se concretara la venta total de la empresa a Arcor y Danone, operación que marcó la salida definitiva de la familia de la compañía.
Su fallecimiento se da en un momento particular para la empresa, a pocas semanas de concretarse la venta total de la compañía a Arcor y Danone.
El empresario, conocido como “el último lechero”, fue durante años parte de la conducción de Mastellone Hermanos junto a su hermano Pascual.
Hasta sus últimos días, continuaba asistiendo al Complejo Industrial Pascual Mastellone, manteniendo un vínculo activo con la actividad productiva.
Su muerte se produce en paralelo al cierre de una etapa histórica para la firma, ya que la reciente operación empresarial marcó la salida definitiva de la familia fundadora de la compañía tras casi un siglo.
La gestión de la empresa había quedado en manos de Carlos Agote, representante del fondo Dallpoint, luego del fallecimiento de Pascual Mastellone en 2014 y la salida del vicepresidente José Moreno en 2018. Con la adquisición total por parte de Arcor y Danone, se consolidó un nuevo esquema de conducción.
La historia de La Serenísima comenzó en 1925, cuando Antonino Mastellone, inmigrante italiano, se inició en la actividad láctea en la Argentina. Años más tarde se instaló en General Rodríguez, donde desarrolló el emprendimiento que en 1929 adoptaría su nombre actual.
En sus comienzos, la producción se centró en quesos como ricota y mozzarella, orientados principalmente a inmigrantes europeos.
Con el paso del tiempo, la empresa expandió su estructura e incorporó nuevos productos como leche pasteurizada, yogures y dulce de leche, además de innovaciones en su sistema de distribución.
A lo largo de su historia, Mastellone Hermanos atravesó distintos procesos financieros y acuerdos estratégicos.
La relación con Danone se inició en 1995 y fue profundizándose con los años, mientras que en 2015 Arcor ingresó como accionista con una participación del 49%, paso previo a la reciente adquisición total.
El fallecimiento de José Mastellone no solo representa la pérdida de una figura ligada a los orígenes de la empresa, sino que también coincide con el final del vínculo directo entre la compañía y la familia que la fundó.


