Educación e inteligencia artificial: 8 de cada 10 alumnos de primaria aprobaron el uso de un tutor escolar

Una experiencia con inteligencia artificial aplicada a la educación primaria mostró resultados positivos entre los estudiantes: 8 de cada 10 alumnos valoraron favorablemente el uso de un tutor conversacional basado en IA, que interactúa en tiempo real y adapta los contenidos según el nivel de cada usuario.

El sistema, que guía el aprendizaje mediante preguntas, explicaciones y acompañamiento personalizado, registró 152 sesiones iniciadas y 117 completadas, con una tasa de finalización cercana al 77%. Además, se observaron niveles de uso sostenido, con picos de hasta 50 interacciones en un solo día, un comportamiento poco habitual en entornos educativos formales.

La iniciativa fue implementada en Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, en el marco de un plan de transformación educativa. A través del programa “EstudIA con Malvina”, se desarrolló en los Polos Creativos de Ushuaia, Tolhuin y Río Grande mediante un trabajo conjunto entre el sector público y privado.Uno de los datos más relevantes es que los estudiantes eligieron trabajar sobre contenidos curriculares concretos: más del 50% de las interacciones se concentraron en temas vinculados a Pueblos Originarios, seguidos por historia y territorio.

Esto refuerza la idea de que la inteligencia artificial no reemplaza los contenidos, sino que transforma la forma en que se accede a ellos.

El caso se da en paralelo a un debate más amplio sobre el uso de la tecnología en el aula. Según datos de las pruebas PISA 2022, el 54% de los estudiantes argentinos de 15 años utiliza dispositivos móviles en la escuela, lo que abre interrogantes sobre su impacto en el aprendizaje.

Un informe del Observatorio Argentinos por la Educación advierte que el país se encuentra entre aquellos con mayor uso y distracción por dispositivos digitales en el entorno escolar, lo que alimenta posiciones contrapuestas sobre si estas herramientas favorecen o dificultan la tarea pedagógica.

En contraste, quienes impulsan la incorporación de inteligencia artificial en el aula sostienen que, cuando está bien integrada, deja de percibirse como tecnología y pasa a formar parte del proceso de aprendizaje.

A diferencia de los enfoques tradicionales, estas herramientas no enseñan IA como contenido, sino que la utilizan como una interfaz para aprender otras materias.

Además, cada interacción permite obtener información sobre cómo aprenden los estudiantes, identificar dificultades y ajustar las estrategias pedagógicas de manera más precisa, lo que representa un cambio en la forma de evaluar los procesos educativos.

En un contexto de transformación del mercado laboral, donde el uso de inteligencia artificial comienza a consolidarse como una habilidad básica, el foco del debate ya no se centra en si estas tecnologías deben incorporarse al aula, sino en quiénes accederán primero a su aprendizaje.

Con experiencias concretas en marcha, la discusión deja de ser teórica y plantea un nuevo desafío para los sistemas educativos, que enfrentan el reto de adaptarse a un cambio que avanza con rapidez.