El Hantavirus volvió a generar preocupación en los últimos días a partir de un brote investigado en un crucero internacional, lo que puso nuevamente el foco sobre esta enfermedad viral considerada grave y potencialmente mortal.
La enfermedad se transmite principalmente por el contacto con roedores infectados, especialmente a través de saliva, orina o heces contaminadas.
La vía de contagio más frecuente es la inhalación de partículas virales presentes en ambientes cerrados o poco ventilados donde hubo presencia de ratones.
Además, especialistas advierten que también puede producirse contagio al tocar superficies contaminadas y luego llevarse las manos a la boca, nariz u ojos, así como por mordeduras de roedores infectados.
Los primeros síntomas suelen confundirse con un cuadro gripal común, lo que puede dificultar la detección temprana.
Entre los principales signos se encuentran fiebre alta, dolores musculares, escalofríos, dolor de cabeza, náuseas, vómitos, diarrea, dolor abdominal y cansancio intenso.
Con el avance de la enfermedad, el cuadro puede agravarse rápidamente y provocar complicaciones respiratorias severas.
En los casos más graves, el virus puede derivar en un síndrome cardiopulmonar capaz de generar insuficiencia respiratoria y shock.
Ante síntomas compatibles y antecedentes de exposición a roedores o ambientes de riesgo, se recomienda realizar una consulta médica inmediata, especialmente en zonas rurales o lugares cerrados con poca ventilación.Actualmente no existe un tratamiento específico ni una cura definitiva para el hantavirus.
La atención médica se basa en cuidados de soporte, hidratación, monitoreo clínico y asistencia respiratoria en los casos de mayor gravedad.
En Argentina y Chile circula además la denominada “variante Andes”, una de las pocas cepas conocidas con capacidad de transmisión entre personas en situaciones de contacto estrecho.
La prevención continúa siendo la herramienta principal para reducir el riesgo de contagio.
Entre las recomendaciones se destacan ventilar los ambientes cerrados antes de limpiarlos, evitar levantar polvo en sitios con posible presencia de roedores, utilizar guantes y barbijo en áreas de riesgo y mantener los alimentos correctamente almacenados.


