La confirmación de un caso positivo de rabia en un felino en el partido bonaerense de Pilar volvió a poner en agenda la importancia de la prevención de una enfermedad que, aunque presenta baja incidencia en Argentina, continúa siendo un desafío para la salud pública.
La rabia es una enfermedad viral que afecta a todos los mamíferos y se transmite principalmente a través de la mordedura de un animal infectado. Una vez que aparecen los síntomas, su letalidad es cercana al 100% en animales y personas.
La principal herramienta para evitar su propagación es la vacunación antirrábica, que protege a los animales de compañía y reduce el riesgo de transmisión hacia los seres humanos.
En perros y gatos debe aplicarse a partir de los tres meses de edad y renovarse de manera anual.
Además de mantener actualizado el calendario sanitario, los especialistas recomiendan evitar el contacto con animales sospechosos o murciélagos y acudir rápidamente a un centro de salud o zoonosis ante una mordedura, arañazo o exposición de riesgo.
El caso registrado en Pilar recordó la importancia de sostener las campañas de vacunación, la vigilancia epidemiológica y la concientización como herramientas fundamentales para proteger la salud animal y humana.


