Parkinson en Argentina: estiman que unas 100 mil personas viven con la enfermedad y destacan el rol clave de la actividad física

En Argentina, se estima que alrededor de 100.000 personas viven con enfermedad de Parkinson, un trastorno neurológico crónico y progresivo que afecta principalmente el movimiento y que impacta con el tiempo en la autonomía de quienes lo padecen.

La patología se produce por la pérdida de neuronas que generan dopamina, una sustancia esencial para el control motor. Sus síntomas suelen aparecer de manera gradual y, en muchos casos, comienzan con un temblor leve en una mano, un pie o la mandíbula.

Además de los temblores, puede generar rigidez, lentitud en los movimientos y problemas de equilibrio, lo que incrementa el riesgo de caídas.Especialistas señalan que, junto con los síntomas motores, también pueden presentarse alteraciones del ánimo y del sueño.

En las etapas iniciales, estos cuadros suelen responder favorablemente al tratamiento, aunque con el avance de la enfermedad pueden aparecer fluctuaciones en la respuesta a la medicación, conocidas como períodos “ON” y “OFF”.En este contexto, la actividad física se posiciona como una herramienta terapéutica fundamental.

La práctica regular y adaptada a cada persona contribuye a mejorar la marcha, el equilibrio y la fuerza, además de tener un impacto positivo en el estado de ánimo y en la calidad del sueño. También puede ayudar a sostener la funcionalidad y la independencia por más tiempo.

Los especialistas recomiendan incorporar rutinas que combinen ejercicios aeróbicos, de fuerza y de equilibrio, preferentemente en los momentos del día en que la medicación tiene mayor efecto, e iniciar la actividad de forma temprana para mantenerla en el tiempo.

El abordaje integral de la enfermedad también incluye el acompañamiento del entorno.

El apoyo emocional, la adaptación del hogar para mejorar la seguridad y la participación activa de la familia favorecen la adherencia a los tratamientos y contribuyen a mejorar la calidad de vida.Por otra parte, el acceso a la información y a redes de acompañamiento resulta clave.

En ese sentido, organizaciones de pacientes trabajan para facilitar recursos, promover la investigación y visibilizar la enfermedad.

También advierten que, si bien existe un estereotipo asociado a personas mayores, el Parkinson puede afectar a personas jóvenes, lo que implica desafíos adicionales, especialmente en el ámbito laboral y social.

Asimismo, se estima que entre un 10% y un 15% de los casos tiene un componente genético, por lo que avanzar en estudios vinculados a esta área permite ampliar el conocimiento y mejorar las posibilidades de diagnóstico y tratamiento.

En este escenario, especialistas coinciden en que un enfoque que combine tratamiento médico, actividad física, información y contención resulta fundamental para transitar la enfermedad con mayor bienestar y autonomía.