La enfermedad de Sjögren es una patología autoinmune crónica que afecta principalmente a las glándulas encargadas de producir lágrimas y saliva, por lo que sus manifestaciones más frecuentes son la sequedad ocular y bucal.
Sin embargo, también puede comprometer otros órganos y generar síntomas que impactan en la vida cotidiana.
Especialistas explicaron que, además de la sequedad en ojos y boca, la enfermedad puede provocar fatiga, dolor e inflamación articular, tos seca, alteraciones en la piel, inflamación de las glándulas salivales y, en algunos casos, compromiso de órganos como los pulmones y los riñones.
El Sjögren puede presentarse de forma aislada o asociado a otras enfermedades autoinmunes, como la artritis reumatoide o el lupus. Aunque puede aparecer a cualquier edad, se diagnostica con mayor frecuencia después de los 40 años y afecta principalmente a mujeres.
Los profesionales advirtieron que uno de los principales desafíos es que los síntomas suelen aparecer de manera progresiva y en distintos momentos, lo que puede retrasar el diagnóstico. En promedio, transcurren alrededor de tres años entre el inicio de las manifestaciones y la identificación de la enfermedad.
Por ese motivo, destacaron la importancia de un abordaje interdisciplinario que involucre a especialistas en reumatología, oftalmología y odontología, entre otras áreas, para integrar los distintos síntomas y arribar a un diagnóstico preciso.
Actualmente no existe una cura para la enfermedad, aunque sí tratamientos que permiten aliviar los síntomas, prevenir complicaciones y mejorar la calidad de vida.
El abordaje se adapta a las necesidades de cada paciente según los órganos comprometidos y la intensidad de las manifestaciones.
Los especialistas también recomiendan mantener una adecuada hidratación, realizar controles médicos periódicos, respetar los tiempos de descanso y sostener hábitos saludables como complemento del tratamiento indicado por el equipo de salud.


