Recién había cumplido 18 años, cuando Wanda Porati fue convocada a una entrevista laboral. Fue abusada sexualmente, dada la asimetría de poder y la necesidad laboral, y además le robaron sus datos fiscales. Un año y medio después se percató de esta situación. Había conocido a un joven y conformaron una pareja. Cuando quedó embarazada, tramitó en ANSES el subsidio. Le fue negado debido a estar inscripta como responsable ante IVA y Ganancias en AFIP.
Tenía montos facturados a una empresa denominada “Refres Now S.A.”, la empresa detrás de Manaos. Los números eran multimillonarios. Hoy Wanda Porati tiene una causa abierta contra ella en la Justicia Federal por lavado de activos. Debe mil millones de pesos. Está desesperada.


